<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?><rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom">
	<channel>
		<atom:link href="http://latontalaloma.es/blog/x5feed.php" rel="self" type="application/rss+xml" />
		<title><![CDATA[Latontalaloma]]></title>
		<link>http://latontalaloma.es/blog/</link>
		<description><![CDATA[]]></description>
		<language>ES</language>
		<lastBuildDate>Fri, 20 Oct 2023 09:21:00 +0200</lastBuildDate>
		<item>
			<title><![CDATA[CLASE PRÁCTICA DE AMOR INCONDICIONAL ]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=Sea"><![CDATA[Sea]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_00000001C"><div>No hay tiempo para llorar. Los imperativos del sostén de la vida se imponen. Colocar los trastos, cajas de fotos, menudencias sin lugar, preparar la cena, fregar los platos, regañar a tu madre porque otra vez se ha pasado, como si pudiera no hacerlo mientras las fuerzas la acompañen, la ducha. Tantas cosas que no dan tiempo antes de que el reloj ponga su manecilla salvadora en la hora de ir a dormir. La furgoneta rota, organizar mañana con huelga de trenes. No queda tiempo para la autocompasión.</div><div><br></div><div>Sin embargo, mi estado de ánimo está lejos de toda posibilidad de eficiencia. Ayer recién levantada vino a visitarme la imagen del hombre que fue mi padre cuando yo era niña, en un día de bochornosa calor, sin camiseta, cuando nunca le parecía demasiada la calor porque no estaba segando. Sentado conmigo en las rodillas, enseñándome que las clases y las relaciones sociales se transforman mientras hacía añicos aquello de "Cuando seas padre comerás huevos" dando golpecitos con el cuchillo a un huevo pasado por agua del que luego me daba la primera sopa. O porteándome en brazos porque me había quedado dormida en cualquier sitio y me llevaba a dormir, apoyada los primeros años en el pecho y después sobre un hombro con el cuerpo retorcido porque ya me sobraban demasiadas patas. A él le gustaba tanto como a mí. Me sentó sobre sus rodillas hasta que ya la gente le afeaba el gesto. Agotó los plazos, bien sabía él que el tiempo no da segundas oportunidades.</div></div>]]></description>
			<pubDate>Fri, 20 Oct 2023 07:21:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?clase-practica-de-amor-incondicional-</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/00000001C</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[HONRAR LOS DONES Y CARLOS SORIA]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=Loma_tras_loma"><![CDATA[Loma tras loma]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_000000014"><div>En esta crisis “de edad”, que decimos ahora (de los 20, de los 30, de los 40, de los 50 y,</div><div>en este caso concreto de los 53 largos) en lugar de nombrarla crisis “vital” porque</div><div>situamos el pecado en envejecer en lugar de en dejar pasar la vida, recibo la noticia de</div><div>que Carlos Soria ha tenido un accidente en el Dhaulagiri a 7700 metros de altitud, en su</div><div>equisciento, y probablemente último, intento a esa su penúltima cumbre de 8000 metros</div><div>(que cualquiera podría haber considerado última pero él la considera penúltima porque no</div><div>estuvo en la principalísima de 1 de las 14), nos lleva al ¡Qué pena, ya no lo conseguirá</div><div>nunca!! Justo en esta ocasión que las circunstancias anunciaban la previsible victoria y</div><div>cuando hace mucho tiempo que los espónsores lo abandonaron en este deseo, porque,</div><div>mucha charla motivacional pero al bbva dejó de parecerle esponsorizable hace algunos</div><div>intentos un modo de actuar discreto y honesto que no consigue cumbre, cuando es claro</div><div>que mejores medios aumentan las posibilidades.</div><div><br></div><div>Para mi es un ejemplo de escribir cierto en la vida, de llegar hasta donde pudo llegar</div><div>desde su sentir y con el sentir de los otros. Lo de estar hecho un berraco a los 84 es una</div><div>nadería que me voy a saltar, pero que haya gente que quiera ir a esas contigo y gente que</div><div>te ayude a volver en esas circunstancias porque siempre has manifestado que la cumbre</div><div>es “volver bien a casa”, teniendo que ser arrastrado sobre un mono de plumas y una</div><div>precaria camilla hecha con un trozo de plástico desde los 7700 hasta los 6600 metros,</div><div>con una pierna rota y una prótesis de rodilla... ¿Alguien puede imaginarse cuánto más</div><div>difícil es hacer esto y resultar vivo que llegar desde ahí hasta la cumbre?</div><div><br></div><div>Las virtudes de Carlos Soria no son exitosas pero él honra sus dones e, indudablemente,</div><div>una de sus características es la humildad. En este, hasta hoy, su último intento de cumbre</div><div>en el Dhaulagiri, “teniendo” que ser rescatado por primera vez en su vida y conservando</div><div>todos los deditos de sus manos y sus pies, nos señala en la dirección del verdadero</div><div>objetivo, ese que cada quien define para si. Y nos muestra, también, que mientras nos</div><div>queda algo de vida y un sueño hay posibilidades.</div><div><br></div><div>Esta es la noticia:</div><div><br></div><div><a href="https://www.youtube.com/watch?v=oWfduHKXA4Y&amp;t=948s&amp;ab_channel=Desnivel" target="_blank" class="imCssLink">https://www.youtube.com/watch?v=oWfduHKXA4Y&amp;amp;t=948s&amp;amp;ab_channel=Desnivel</a></div><div><br></div><div>Hace unos días, una amiga, que ha marcado su camino hacia el acompañamiento del</div><div>duelo desde el método LNT, (Aquí en enlace a su web</div><div><a href="http://tudueloconsciente.es/index.html" target="_blank" class="imCssLink">http://tudueloconsciente.es/index.html</a> ) nos invitaba, en un acto inaugiral, a escribir</div><div>nuestro epitafio y colgarlo al viento. Se me vino a la cabeza de momento pero en tercera</div><div>persona: Adriana, honró sus dones y sembró amor. Salió en tercera persona, porque al fin</div><div>y al caVo el epitafio lo ponen quienes quedan y cuando cada quien se va permanece por</div><div>otro breve tiempo algo de lo que de esa persona fue “en relación”.</div><div><br></div><div>Honrar los dones, buah, menuda resposabilidad!! Considerar que pudieses decir de algo</div><div>que tienes que es un don siempre me ha parecido una inmodestia pero detrás de esa</div><div>falsa humildad se ocultaba el miedo escénico en esta obra que representamos todos. Es</div><div>evidente que la humildad no consiste en dejar de hacer. Puedo identificar momentos</div><div>puntuales de esto desde los 11 años, cuando me percaté tras hacer las pruebas de nivel</div><div>de salto de altura en la clase de gimnasia me colocaron en el grupo de quienes saltaban</div><div>mucho. No volví a hacer ningún salto que no fuese nulo, no sería buena en eso. Me he</div><div>mantenido fiel a la decisión no pasando de montañera rasa. Aún más pequeña, me</div><div>ponían dieces y dieces por repetir cosas de memoria, decidí dejar de repetir de memoria,</div><div>hasta tal punto que ya en la universidad mi falta de capacidad para repetir como un</div><div>papagayo me hacía revolverme de impotencia mientras una amiga me recordaba</div><div>mostrando ante mis ojos una ley que teníamos que memorizar “¿Hay que aprenderse</div><div><span class="fs14lh1-5">esto?, pues se aprende: son sólo papeles, papeles”. A los 14 años jugaba a ser escritora,</span><br></div><div>con mi boli atravesado en el coco, vagando entre inicios de historias en las que enseguida</div><div>me aburría del argumento, nunca me encantaron las tramas largas, para eso ya está la</div><div>vida, así que decidí que estaba incapacitada para la ficción. En la primera juventud el</div><div>pavor a descubrir que la gente se callaba para escuchar lo que yo decía pero...si yo sólo</div><div>tenía una opinión...qué terror “manipular” y fue así que decidí quedarme en “enterada de</div><div>mierda” y declinar por sistema las oportunidades de liderazgo. Y así, posiblemente, un</div><div>más largo etcétera de lo que recuerdo.</div><div><br></div><div>Honrar los dones me parece tan difícil como coger un gran saltamontes con los dedos</div><div>para matarlo porque se está comiendo la lavanda y se lo comen tó, teniéndolo que hacer</div><div>mi madre, ya torpona, mientras se ríe al estilo de estar pensando: mi hija la lista no sabe</div><div>que el humano en la naturaleza no es neutro, necesariamente interactúa, aunque la</div><div>ponga tan lejos que parezca que no. Vamos que esta no come carne porque no sabe que</div><div>no se puede vivir sin matar saltamontes.</div><div><br></div><div>Pensar en mi epitafio actual me inquieta y no encuentro consuelo en que la lluvia lave la</div><div>tinta o acabe deshaciendo el papel.</div><div><br></div><div>Es verdad, sólo la vida pequeña me importa. Que sea escrita a través de mí en</div><div>pluscuanminúsculas pero en primera persona, plural, pero que me de cuenta.</div></div>]]></description>
			<pubDate>Mon, 29 May 2023 08:01:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?honrar-los-dones-y-carlos-soria</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/000000014</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[SEMBRAR AMOR Y CARLOS SORIA]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=Sea"><![CDATA[Sea]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_000000015"><div>Es domingo, 27 de mayo, y me despierto pensando en Carlos Soria, ese perfecto y</div><div>entrañable desconocido ¿Podrían operarlo ayer de la pierna rota? ¿Habrá ido bien?</div><div>¿Podrá continuar enseñándonos a caminar? Está deseando operarlo, dicen, un amigo</div><div>cirujano asombrado con lo que una persona puede hacer con su oportunidad para intentar</div><div>ofrecerle otra, porque le puso una prótesis de rodilla y el tío se fue a caminar por todo lo</div><div>alto. Me declaro fan de este hombre chiquinín, de 84 años, reducido ahora a unos 53</div><div>kilos, con su cara de enanito gruñón y mirada vivaracha y divertida. Seguramente será un</div><div>juicio hecho a la ligera, pero me parece tener las características adaptativas que permiten</div><div>la evolución de la especie.</div><div><br></div><div>Sí, superfan, porque la suya me parece la contribución de una hormiguita obrera desde</div><div>este instante fugaz que es la vida de cualquiera. Sus intervenciones me parecen un</div><div>bálsamo de sinceridad en este mundo que subvenciona la apariencia. Ya he escuchado la</div><div>entrevista al pertinaz compañero de caminatas cuesta arriba que lo acompañaba en esta</div><div>su eneava excursión al fondo de sí mismos a través del intento de ascender al Dhaulagiri.</div><div>Sin aspavientos y aún volviendo desde un cansancio infinito detalla dónde, cómo, con</div><div>quién y hasta algún por qué. Sin reproches, sin queja, sin reivindicaciones, sin heroísmo,</div><div>sin amargura, sin individualismo. Exactamente. Perfectamente. Humildemente.</div><div><br></div><div>Hay una parte de las declaraciones que me conmueve especialmente y es cuando habla</div><div>del riesgo en el terreno que tocaba transitar y que siempre había bajado descendiendo</div><div>asegurado en rapel por ser una pendiente muy vertical y por qué en esta ocasión fue</div><div>necesario ser una de las dos personas que lo recorrían sin asegurar, escoltando una</div><div>camilla de rescate, para que cada largo de cuerda los acercara, un poco más, a una</div><div>nueva decisión acerca de lo posible hasta ver si, en algún momento, confluían con la</div><div>altitud y terreno donde poder ser rescatados por un helicóptero. Me parece encontrar una</div><div>advertencia: ojito, que haber pasado mil veces no quiere decir que sobre la experiencia.</div><div><br></div><div>Así es transitar el reino de la incertidumbre. Lo recorrieron haciendo turnos donde los</div><div>relevos se producían entre un número suficiente de personas: 5 sherpas, su compañero</div><div>de cordada, dos polacos que esperaban el avión para volver a Varsobia con la cumbre en</div><div>la saca, otros dos sherpas; donde una noruega que bajaba de cumbre arrastró su</div><div>cansancio cuesta abajo para dejarles su “casa”; donde voló un piloto con su helicóptero,</div><div>donde la gente que lo esperaba al otro lado del mundo arregló para la vuelta. Lo hicieron</div><div>gente inmersa en una tarea muy peligrosa pero asumible para cada quien, afanada en</div><div>bajar con vida a una persona de 84 años,...a un amigo.</div><div><br></div><div>Así me gustaría caminar a mi, sembrando amor, porque bien acompañada se camina</div><div>mejor y porque, quién sabe, tal vez permita seguir caminando donde y cuando era del</div><div>todo imposible. A Carlos y cia., gracias por ensanchar el horizonte de lo que la</div><div>humanidad da de sí. Es posible que el Dhaulagiri tuviese reservado para Carlos una</div><div>recompensa mayor que la cumbre, merecida, como es posible que el común no estemos</div><div>preparados para entenderla porque sembrar amor no se considera aún “exitoso”. Pero ha</div><div>sido justamente eso, y la suerte, lo que les ha permitido a todos volver vivos desde un</div><div>lugar del que era imposible volver, para contarlo.</div><div><br></div><div>Aquí la entrevista:</div><div><br></div><div><a href="https://www.youtube.com/watch?v=9S38jJ7Y-2M&amp;t=1267s&amp;ab_channel=Desnivel" target="_blank" class="imCssLink">https://www.youtube.com/watch?v=9S38jJ7Y-2M&amp;amp;t=1267s&amp;amp;ab_channel=Desnivel</a></div></div>]]></description>
			<pubDate>Sat, 27 May 2023 08:06:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?sembrar-amor-y-carlos-soria</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/000000015</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[INSUFICIENCIA VITAL]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=Sea"><![CDATA[Sea]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_000000013"><div>Mi amor me dijo uno de estos días que había recibido un audio de alguien cuya voz se</div><div>parecía a la mía pero no era yo, que debía ser una broma porque sonaba como yo pero</div><div>sin vitalidad. Ciertamente, un espejo de mi propio extrañamiento. Vivir sin alegría es para</div><div>mi algo inconcebible. Pero menudo revolcón, aparentemente inmotivado, me está dando</div><div>la vida.</div><div><br></div><div>Siento como una desproporción lo que me ocurre con el detonante que lo produce y vivo</div><div>con terror la presencia de la ansiedad que anula mi voluntad y es ella la que decide</div><div>cuándo me muevo, cuándo me tumbo y me levanto, cuándo puedo tragar, cuándo</div><div>sentarme. Ignora no sólo mi voluntad sino las evidentes necesidades físicas de un cuerpo</div><div>que necesita descanso. De un cuerpo que necesita vivir sin la amenaza de la orden</div><div>imperiosa de no poder parar. Vivir tensa, encogida, dura, con el estómago cerrado, con la</div><div>garganta cerrada. Blindada. “Alteraciones neurológicas” parece que suena a poca cosa y</div><div>ahí caben mil cosas terribles. Cuánto dolor hay en el mundo. Dolores en los que la</div><div>causalidad es evidente y dolores aparentemente desproporcionados. Dolores que nos</div><div>expulsan a los márgenes de la vida. El dolor del mundo eclipsando la alegría de vivir.</div><div><br></div><div>Un positivo en un test de antígenos con unos síntomas mínimos, una madre con fiebre y</div><div>un padre estornudando y ¡menudo cataclismo!.</div><div><br></div><div>La primera noche me debatía entre quedarme a dormir dentro de la casa o mantener la</div><div>calma en mi camita pero cuando me duché ya habían cerrado la puerta. Primera noche de</div><div>angustia. La segunda noche quise quedarme de nuevo, en el sofá cama pero mis padres</div><div>no dejaron que la niña asustada se acostara con ellos (Menos mal que esta casa tiene</div><div>algunos habitantes sensatos) Aunque casi todas las noches antes de salir por la puerta mi</div><div>madre me pregunta por qué no me acuesto dentro, esta vez me dijo “Es que vas a</div><div>descansar mejor en la caravana”. Yo sabía que no pero todavía aspiraba a no</div><div>preocuparlos. Pasé la segunda noche horrorosa pero esta vez la llegada de luz no disipó</div><div>la angustia.</div><div><br></div><div>Afortunadamente, no sirvo para disimular, además de que es difícil disimular si no eres</div><div>capaz de sentarte a la mesa el tiempo de comer. Lo más normal cuando alguien se</div><div>levanta 3 veces en el intervalo de dos minutos es que le pregunten qué le pasa...Creo que</div><div>una parte de su pronta recuperación se debe a su preocupación por mi. Mis padres ponen</div><div>cara de evidencia científica cuando dicen “Es que nosotros no estábamos malos como</div><div>para que tú te quedaras aquí”. Seguramente tienen razón.</div><div><br></div><div>La fortaleza es el envés de la vulnerabilidad. Lo sé ¿Por qué esta reacción? ¿Cansancio,</div><div>síntoma o simple impotencia, simple “insuficiencia vital”? No sé. Desconcierto.</div><div>Tras mi llamada de auxilio, una diversidad de gente querida me ha ofrecido sus</div><div>experiencias. Me ha hablado de su relación con la ansiedad o con el insomnio en</div><div>diferentes momentos. Me han mirado, también, desde fuera y me han dicho lo que ven,</div><div>corrigiendo así la imagen distorsionada por la angustia. Las conversaciones, a veces</div><div>telefónicas, a veces mediante mensajes de voz o escritos y una sola vez en directo han</div><div>actuado en mi cuerpo como las vibraciones de un concierto de cuencos tibetanos ¡Qué</div><div>hermoso es recibir la vulnerabilidad desnuda cuando el dolor es ya pasado!. Está siendo</div><div>un maravilloso concierto polifónico sin pies ni cabeza. Ha sido también la oportunidad</div><div>para recordarme que en el lugar más insospechado hay atrincherada una amiga y esos</div><div>“me importas” que no te esperas impactan de lleno. Esas personas que no se ocultan</div><div><span class="fs14lh1-5">cuando inesperadamente dices “tengo una ansiedad que no me deja vivir” porque me he</span><br></div><div>tirado en plancha e impúdicamente a buscar ayuda ¡Ansiedad: FUERA DE MI VIDA!</div><div><br></div><div>Prácticamente no he llorado estos días, ni de impotencia ni de miedo, pero en algunos</div><div>momentos me he llenado de emoción hermosa que me ha puesto al borde del llanto. El</div><div>primero llegó cuando estaba ya intentando entretener unas horas que se me hacían</div><div>insuperables, tras haber declarado mi impotencia en el grupo de amigos y entró un</div><div>mensaje-conjuro: “Cuatro esquinitas tiene tu cama, cuatro angelitos la guardan, y te dicen:</div><div>Adri, duerme, reposa, no tengas miedo de ninguna cosa”. Vale, la ansiedad me come pero</div><div>no estoy sola. Seguramente los abrazos no quiten la ansiedad , tal vez puede ocurrir</div><div>hasta que se sea incapaz de sostener los 8 segundos en según qué momentos pero vaya</div><div>si ayudan, hasta los virtuales ayudan. La soledad, no tener con quién compartir un</div><div>sufrimiento. Carecer de la presencia de otras miradas que te ayuden a reducir el</div><div>sufrimiento a su tamaño real o sólo que te acompañen, sí es algo tremendo.</div><div><br></div><div>En uno de los cuencos tibetanos sonó “humildad”, esa cualidad que tanto evoco porque</div><div>me parece más deficitaria que la vitamina B y tan necesaria para la vida como el agua y el</div><div>sol. No estoy acostumbrada a no dar respuestas pero no podía darme ninguna. No tenía</div><div>nada que decirme. Por eso me lancé a contarlo. No sabía qué me pasaba, aún no lo sé,</div><div>pero en otro cuenco apareció un teléfono a través del que empezar a tirar de un cabo. Y</div><div>en cada conversación ha habido un maestro. Una de ellas ha apuntado en la dirección del</div><div>horizonte, que si parece ofrecer cosas tristes habrá que cambiar el punto de vista hasta</div><div>encontrar la belleza, porque la hay (y porque la vida sigue, coño, y menudo rollo es esto</div><div>con lo bien que íbamos…) y porque la vida simplemente es y no puede ser sólo triste</div><div>envejecer junto a tus acompañantes de vida.</div><div><br></div><div>Subir montañas es lo mío, es un movimiento ascendente y esforzado para luego</div><div>restablecerte en tu sitio, el insulso nivel del mar. Subir montañas da perspectiva pero,</div><div>curiosamente, no tanto del paisaje como del propio interior. Me sitúa con cierta facilidad</div><div>en la percepción de que mi cuerpo es a la vez, un contenedor y una máquina perfecta. Me</div><div>sitúa entre la extrema fragilidad que soy y la sorprendente fortaleza de la que soy capaz.</div><div>Me armoniza. Caminar y caminar y caminar me reconcilia con la vida. Caminar sin fin, sin</div><div>sentido, sin motivo. Caminar, simplemente. Poner el contador a cero. Me subo al santo de</div><div>Pizarra, a la búsqueda de mi misma a través de mis pasos y me encuentro en casi cada</div><div>piedra del camino. Estoy encantada de verme aunque tenga mala cara. Hace demasiada</div><div>calor para caminar pero.</div><div><br></div><div>Mi amor me recuerda eso que ya sé: que tengo cuerda pa rato. Que sí tengo</div><div>herramientas. Que sí sé por dónde empezar. Que si soy capaz de dormir cuatro horas y</div><div>trabajar intensamente es que puedo continuar buscando mi camino antes de rendirme a</div><div>llevar una vida adormecida por los hipnóticos porque con frecuencia se vuelve un camino</div><div>que cuesta abandonar, por lo que mejor reservarlo para cuando se está rendida. Y si toca</div><div>no dormir pues no se duerme ¿Vale pero y con lo de no encontrar asiento qué hago?</div><div>¡Aaaaaah!... Las pastillas duermen ellas en un cajón por si realmente encuentro que ya no</div><div>puedo más, curando sin tomarlas. Hasta los amigos que ya no están acuden a ayudarme.</div><div>Han aparecido en mi recuerdo la cantidad de veces que la ansiedad se ha acercado a</div><div>saludarme. La cantidad de veces que he seguido mi camino metiendo un poco el pie en el</div><div>charco o bordeándolo. Pensando “Entiendo que alguien pueda tirarse por una ventana”,</div><div>algo que me resonó cuando trabajaba con personas con enfermedad mental. ¿Cómo se</div><div>huye de sentir la imposibilidad de respirar y saber que no tiene fundamento? ¿Dónde se</div><div>consiguen los aerosoles para esto?</div><div><br></div><div>Me está resultando difícil quedarme quieta. Sentarme a mirar pero algo interno me dice</div><div>que no hay prórroga, que tengo que hacerlo ahora. Sentarme a mirar, yo, que sé que el</div><div>nirvana no me pillará sentada. Y tumbada menos. Tengo que escribir. Hablar. Detenerme.</div><div>Aprender de quienes han pasado por ahí y lo han dejado atrás, de su generosidad de</div><div>compartirlo. Escuchar.</div><div><br></div><div>Este ser ultra lógico que soy no cree en el más allá. Por supuesto, no cree en dios. Por</div><div>supuesto, sólo cree en que la energía ni se crea ni se destruye sólo se transforma. Sin</div><div>embargo, vivo con la absoluta certeza de que tengo ángeles de la guarda que me cuidan</div><div>(Dime infantil si quieres). Y tengo una confianza inmensa en que el poder del amor “te</div><div>salva”. No sé muy bien qué significa eso pero así lo siento cuando pienso en mi crianza y</div><div>en mi vida. Casi mi única convicción política es que el amor nos hará libres. Gracias por</div><div>practicarlo, re-evolucionarios.</div><div><br></div><div>Quiero reconocerme. Dormir tranquila, abandonada al sueño y a la vida, mientras dure.</div><div>Caminar sin medida y sentarme a estar.</div><div><br></div><div>Uno de los regalos que ha llegado de la mano de esta ansiedad ha sido este: “Tu estás</div><div>hecha para estar en alto, para mirar con perspectiva...y mostrarle tus pies descalzos al</div><div>cielo” y siento que no me pertenece porque el universo responde: y tú y tú y tú y tú y tú...</div></div>]]></description>
			<pubDate>Sat, 04 Jun 2022 07:54:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?insuficiencia-vital</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/000000013</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[TODOS LOS CAMINOS CONDUCEN AL POSETS]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=Loma_tras_loma"><![CDATA[Loma tras loma]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_00000001B"><div>Así es: todos los caminos conducen al Posets, aunque es posible que no te lo creas, tal vez</div><div>porque no sepas dónde queda piensas que no fuiste nunca. Te equivocas, estoy segura.</div><div><br></div><div>Piensa que un día, seguramente hace mucho tiempo, estuviste en un lugar, fuiste a algo. No sé</div><div>a qué. Tampoco creo que sea importante que se tratase de un deseo nuevo o de un deseo</div><div>antiguo, entonces. Sólo importa que no lo conseguiste y que no lo conseguiste por mucho.</div><div><br></div><div>El Posets se quedó ahí, lejos, oculto detrás de un horizonte que acababa en frente, en un</div><div>“collado de libro” al que seguía una cresta que, sin duda, era la que conducía a la cumbre.</div><div>Difícil, seguramente pero, sobre todo, ya inalcanzable a esa hora del día.</div><div><br></div><div>La dosis de miedo correspondiente se invirtió en el lugar equivocado: la ladera inclinada,</div><div>poblada de piedras e insuficientemente nevada.</div><div><br></div><div>Eran “otros tiempos”. Dieciséis, diecisiete o dieciocho años, en cualquier caso son menos de</div><div>veinte, es decir, menos de nada. Iba a consumar aquel deseo que no sabía que existía, con una</div><div>amiga y un croquis somero sacado de quién sabe dónde. Transitamos un paisaje que ha</div><div>desaparecido de mi memoria salvo en que limitaba con el cielo festoneado de piedra gris.</div><div><br></div><div>Luego el texto decribía algo así como “un gran collado” y la imagen dibujaba un giro tal vez</div><div>demasiado a la izquierda. Le hicimos más caso a la imagen que a la palabra y embarrancamos</div><div>sin remedio en una fuerte ladera a la izquierda del collado. Me costó bajarme, más que a mi</div><div>amiga, tal vez soy más torpe, tal vez más cobarde. Pero, sobre todo, se quedó habitándome</div><div>aquello de pero… ¿Cómo hemos podido equivocarnos? ¡Si es un “collado de libro”! Y se quedó</div><div>ahí, la pregunta magullada por la punta de los crampones ¿Por qué invertir el miedo en una</div><div>equivocación? Acabómaltrecha y no la reconocí y eso que ahora me doy cuenta queme gritó</div><div>mil veces ¿Por qué? ¡¿Por qué?!</div><div><br></div><div>Se quedó ahí, magullada y arrastrada por los pies.</div><div><br></div><div>Sin embargo, aunque también puedan pasar desapercibidos, los “collados de libro”</div><div>continuados por crestas difíciles, sí, se van a vivir a algún lugar del deseo, lo prefieren a irse a</div><div>algún lugar de la frustración, sobre todo cuando se recortan sobre el horizonte claro. Se</div><div>convierte en algo así como “innegable”.</div><div><br></div><div>¿Qué te digo? Nunca he pretendido volver al Posets. No tenía nada pendiente. Sólo quedó la</div><div>imagen nítida de un innegable collado de libro dibujado contra el cielo seguido de una</div><div>hermosa cresta demasiado difícil para mí. Pero se había quedado a vivir ahí: en un rincón del</div><div>alma. Nunca volvía mirarla, ni siquiera sobre un mapa. Sólo me interesa dónde están las cosas</div><div>circunstancialmente. Que no me interese no se trata de una decisión sino de otra circunstancia</div><div>más: no me interesa ¿Qué puedo hacerle?</div><div><br></div><div>Recientemente, el desconocido al que amo, justamente por sorprendente, me propuso subir el</div><div>Posets por todos los sitios por los que se puede subir ¿Ah, bueno! Pero… ¿Se puede subir por</div><div>más de un sitio? ¡Ah, bueno! Pero…¿hay alguno fácil? ¡Ah, bueno!... Hace poco ha muerto allí</div><div>Carlos Tudela, supongo que de un mal tropezón ¡Ah, bueno!... en algún lugar hay un collado</div><div>innegable. Un collado al que no pude llegar, aun siendo de libro.</div><div><br></div><div>Desgranamos las rutas de acceso, de fácil a difícil, la más difícil para el final y el collado de libro</div><div>no aparecía, al fin y al cabo debo reconocer que tengo mala, muy mala, memoria. Fianlemnte</div><div>me decidí a entrar desde Estós y probar. PD- decía el libro por una “brecha”. El mapa señalaba</div><div>la cresta como camino “difícil”, pues por la brecha, que parecía más razonable.</div><div><br></div><div>Me fui para arriba, detrás del moreno y con el miedo trabándoseme en los pies. Sin motivo,</div><div>me dije. En un rato enfilábamos el collado de libro. Era tan inexplicable no haber subido.</div><div><br></div><div>Quería que mi amiga estuviera allí conmigo, también ella. Como si los caminos tuvieran un</div><div>sentido.</div><div><br></div><div>“En un rincón del alma” empezó a arañarme el corazón y la memoria, en su versión por bulería</div><div>de Siempre así. El corazón no sé por qué y la memoria porque no me acordaba y, lo peor, no</div><div>tenía cobertura para salir de dudas.</div><div><br></div><div>En un rincón del alma…</div><div>En un rincón del alma…</div><div>En un rincón del alma…</div><div><br></div><div>¡Coño! ¿Quée pasaba en un rincón del alma?</div><div><br></div><div>Fácil, pasa que después del collado de libro que te separaba del Posets y al que no pudiste</div><div>asomarte hay un paso que no es qu no seas capaz de transitarlo, no, es que no eres capaz de</div><div>localizarlo. Te reccores toda la penuria con problemas y no lo acabas de ver claro. A cien</div><div>metros de desnivel de la cumbre y no encuentro el camino. Es, cuando ya de vuelta, mirando</div><div>atenta la bajada, reparas en la pregunta magullada por tus innumerables pisadas ¿Por qué?</div><div><br></div><div>¿Por qué invertir el miedo en una equivocación?</div><div><br></div><div>A pesar de llevar pateándola un tercio de vida no sé la respuesta, acabo de ver la pregunta.</div><div><br></div><div>Días después he buscado y encontrado el hermoso mar de nubes que torna más hermoso el</div><div>paisaje. Dice:</div><div><br></div><div>“En un rincón del alma</div><div>También guardo el fracaso</div><div>Que el tiempo me brindó.</div><div>Lo condeno en silencio</div><div>A buscar un consuelo</div><div>Para mi corazón”</div><div><br></div><div>Se me queda enganchado “lo condeno en silencio”. Como esa nube que te trae el viento, otra</div><div>vez (“lo condeno en silencio”) ¿Quién soy yo para condenar lo que sea, en silencio o en voz</div><div>alta, aunque sea “mi” fracaso?</div><div><br></div><div>¡Qué tontería de canción! ¡Qué tontería de fracaso!</div><div><br></div><div>¡Qué tontería de cumbre!</div><div><br></div><div>Y pensar que casi lloro…</div><div><br></div><div>Sin ninguna duda me quedo mejor con esta otra estrofa:</div><div><br></div><div>“Con las cosas más bellas guardaré tu recuerdo</div><div>Que el tiempo no logró</div><div>Sacarlo de mi alma.</div><div>Lo guardaré hasta el día</div><div>En que me vaya yo”</div><div><br></div><div>Al fin y al cabo, se trata de un collado de libro que se recorta contra el cielo desembocando en</div><div>una cresta, difícil. Y que, como ahora sabes, da paso a un agonizante glaciar que se deshace en</div><div>agua rápidamente, colgado de su pequeño circo. Al fondo, en ese muro, hay un paso y lo sé.</div><div><br></div><div>¿Por qué?</div><div><br></div><div>¿Por qué malgasto el miedo?</div><div><br></div><div>Venga, dime ahora que nunca pisaste algún Posets. No te creo.</div><div><br></div></div>]]></description>
			<pubDate>Mon, 14 Oct 2019 07:57:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?todos-los-caminos-conducen-al-posets</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/00000001B</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[EL SÍNDROME DE LA TREKKER LIMPIA]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=Loma_tras_loma"><![CDATA[Loma tras loma]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_000000019"><div class="imTACenter"><a href="http://latontalaloma.es/files/Trekker-limpia.pdf" target="_blank" class="imCssLink inline-block"><img class="image-0" src="http://latontalaloma.es/images/Portada.jpg"  title="" alt=""/></a><br></div></div>]]></description>
			<pubDate>Thu, 25 Jul 2019 07:39:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?el-sindrome-de-la-trekker-limpia</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/000000019</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[NONES]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=Loma_tras_loma"><![CDATA[Loma tras loma]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_000000012">¿Quiénes son las personas con capacidades especiales? ¿Todas?<div><br></div><div>La Punta de las Olas se me antoja un nombre precioso para una montaña. Parece ser que, con sus 3002 metros, puede pertenecer al selecto grupo de los tresmiles del Pirineo, que es selecto pero no es tan escaso porque con este parecen ser 212. Es un tresmil por los pelos, que hace un número de tresmiles muy redondito. Aunque hay quien dice que “sólo” tiene 2999 y, claro, entonces ya es otra cosa, un don nadie en la preciosa sucesión de picos que se inicia por esta punta y se acaba por el Cilindro del Marboré, o por los Astazu, o por el pico Pineta, o por yo qué sé dónde porque yo no sabría cortar.</div><div><br></div><div>Supongo que se llama así porque, visto desde el Collado de Añisclo, que debe ser desde los pocos puntos desde donde se aprecie su cumbre, parece una pequeña piedra en forma de ola o el morrito suave de un caballo.</div><div><br></div><div>Sus modestos 3002 metros, o 2999, se venden desde Pineta al nada desdeñable coste de 1850 metros de desnivel, caso omiso del vertiginoso paso por la faja de las olas.</div><div><br></div><div>Ahora que estaba por el Pirineo sin un plan que merezca tal nombre, y que ya había descubierto que el Refugio de Pineta está gestionado como un hogar, con cariño, encontré una marca en un libro que compré en 2006 y dije, pues aquí mismo subo aunque sea desde otro lado, si total, ya lo elegí hace 11 años…</div><div><br></div><div>Para empezar la ruta hay que subirse al Collado de Añisclo, con sus 1400 metros de desnivel a zeta seca. Y no confundirse enk, creo, que sólo dos puntos posibles. Yo aproveché la primera oportunidad. Y mira que la lógica me decía es para la derecha pero el gr11 está un pelín camuflado en el collado en dirección a Góriz mientras que la bajada a Añisclo comienza suave y claramente en la misma dirección. Además, me habían dicho sobre una foto que había que bordear la pared para subir a la punta desde atrás y que sólo había que seguir el camino principal hasta que éste se diferenciaba de una desviación pasando entre dos mojones.</div><div><br></div><div>Yo bajaba y bajaba cada vez más lejos y la marca no llegaba nunca. De vez en cuando me desvié buscando un camino en la otra dirección que es donde debiera estar pero volvía porque como había que rodear para subir desde atrás y seguir el camino principal pues yo qué sé. Definitivamente, el camino se pegaba a la pared izquierda y se dirigía directamente al cañón de Añisclo. Por fin me decidí a sacar el mapa para confirmar lo que a estas alturas, o más bien bajuras, ya sabía: que el camino tenía que estar arriba del todo porque si aquello daba la vuelta pasaba por África. Por fin localicé a un grupo de excursionistas batallando con la pedrera de enfrente, por ahí no es buena idea.</div><div><br></div><div>Me comí un cacho de calabacín, y con las orejas gachas, ya no daba tiempo pero por lo menos sí localizar el camino por si el cuerpo y el tiempo permitían volver a intentarlo. Empecé la remontada trochando para cruzar el camino en algún momento.Y sí, allí estaba en tó lo alto. Las dos menos diez. Nones. El viento me decía ¿Has visto lo bonito que es todo esto, so tonta? ¿Por qué te has fiado de cualquiera menos de ti? Pues Collado de Añisclo abajo. Mitad roca mitad bosque de otoño. Precioso. Con muchísimo cuidado, que mañana vuelvo.</div><div><br></div><div>Eso me mostró el hombre que me indicó el camino sobre la foto, no el camino sino que no me fío de mi. Y volví. Y a pesar de los 1700 o 1800 o los metros que fueran el día anterior tardé menos.</div><div><br></div><div>En el Collado, cuando estaba a mordiscos con el calabacín restante del día anterior, me adelantó un hombre. Miró un gps y empezó a bajar. Pensé que se estaba equivocando. Le pregunté y me dijo que a la Punta de las Olas, que no conocía por allí. Le indiqué el camino. Me hizo caso y se perdió en el horizonte. No lo volví a cruzar ¿Se lo tragaría el mar?</div><div><br></div><div>Luego el gr, a su paso por la faja de las olas, aparentemente perdía toda su amabilidad pero a cambio te permite asombrarte con surgencias de agua en la roca pelada y con las líneas quebradas de ese accidente geográfico, parece que el mundo estuviese un poco roto por ahí. Los tramos de rocas blancas, que se mezclan con la oscura, resbalan y algunos los han asegurado con cadenas. Cuando vi la primera laja, a lo lejos, una pareja subía despacio. Me preocupé, nunca he adelantado a nadie. Luego vi que avanzaban sosteniendo una cadena. Me asusté. Si les estaba ganando terreno es que aquello era difícil. Cuando llegué a la cadena no me pareció necesario usarla porque la roca estaba seca. No volví a ver a la pareja. Ni en el siguiente tramo de cadenas, que era una fractura larga en la roca ni más adelante, cuando el camino volvía a ser un camino ¡Qué raro! Hasta pensé que me los había inventado para saber que se podía pasar pero…si no sabía que había cadenas ¿Dónde fueron? Viéndolos totalmente agarrados a las cadenas no me los puedo imaginar escalando por un espolón.</div><div><br></div><div>Estaba yo pensando en esto cuando por fin la senda se vuelve “normal” y llegas a la bifurcación, a la exacta altura de los dos mojones. Ahora sí. Tres minutos de celebración porque enseguida toca la entrada a la pedrera y es más bien brusca. De esto que dices pues igual me vuelvo. Pero se mejora enseguida. Justo antes me crucé con vida humana y pensé les voy a hablar, a ver si no desaparecen y me quedo con la duda ¿Estoy subiendo a la Punta de las Olas? Confirmado, sólo me queda una pedrera larga y esto me lo dicen tres que han subido pero…no es verdad. Al final de la pedrera se recorta contra el cielo un gran hito. Grande pero no tanto. Me emocioné. Lloré, claro. Siempre lloro. Incluso tardé unos minutos en darme cuenta de que la arista subía aún levemente antes de bajar para luego subir abruptamente hasta la cresta de la ola que, además, empezaba a desaparecer entre las nubes. Así que ni había subido ni podía subir sin arriesgarme a desaparecer entre la niebla. Tocaba dar media vuelta y bajar lo más rápido que la sensatez y el cuerpo permitiesen porque tenía que salir de la pedrera con visibilidad y cruzar las cadenas con el suelo seco. Y eso hice, con determinación y mirando poco atrás. Ya en el collado vi que las nubes se paraban un poco por encima del camino. Borja me explicó después que pasaba así siempre que no tenían fuerza para llover porque no haya humedad suficiente. Que aún tardaría dos o tres días en conseguirlo.</div><div><br></div><div>Cuando llegué al bosque decidí que ya podía bajar todo lo despacio que pudiera, que ese delicioso bosque estaba ahí sólo para mí, con sus sonidos y sus olores de otoño, aunque con el verde seco. No me alcanza el cuerpo para intentarlo de nuevo mañana. Nones. Tardé aún dos horas en llegar, casi con el ocaso. Las caritas expectantes de Borja y Quique me preguntarón ¿Y qué? ¿Hoy has llegado? Pues me temo que no. Y Quique adivinó. Te has quedado en el mojón grande, por las nubes. Y entendió. Y Borja ¿Pero es que no veste más camino? Después de la cena Quique me invitó a un trago, aunque él no puede beber, porque bien sabe que si no has pisado la cumbre no has estado. Aunque sea por veinte minutos. Aunque hayas hecho lo adecuado. Aunque en dos días hayas acumulado desnivel como para subir un Mont Blanc. No. No he subido esa montañita de la que no escuché decir a nadie “Yo subí la Punta de las Olas”, como si eso fuese algo, y que a mí me parece tan tan tan bonita. Tampoco he subido la Punta de las Olas. Menos mal que no soy de asignaturas pendientes.</div><div><br></div></div>]]></description>
			<pubDate>Sat, 21 Oct 2017 09:18:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?nones</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/000000012</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[ESPIRAL DE AMAR Y SER AMADA]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=Sea"><![CDATA[Sea]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_000000011"><img class="image-0 fright" src="http://latontalaloma.es/images/espiraldeamar.png"  title="" alt=""/>Acerca de la pirámide de Maslow.piramidemaslow<div><br></div><div> </div><div><br></div><div>Estoy pensando en las pirámides. De las de construcción humana me gustan las de Egipto. Las otras no sé, no las he visto. De las divinas u orográficas me gustan más. Cualquier montaña bien apuntada hacia el cielo me parece divina. Seguro que el triángulo es inocente y que somos nosotros los que damos más valor a lo que hay en el punto estrechito que en la base ancha. Así puede resultar el absurdo de que demos más valor a la autorrealización que a respirar. Aunque lo que se refleja en la pirámide fuese cierto ¿no sería evidente que lo que está en la base es eso, básico?</div><div><br></div><div> </div><div><br></div><div>Señor Maslow, he estudiado su pirámide por lo menos cinco veces en mi vida y tengo que decirle que no me entero. Me asaltan dudas, por ejemplo, ¿Usted dice que es más necesario follar que hacer el amor? ¿Podemos poner, entonces, el sexo tántrico en la autorrealización? ¿Y la masturbación es sexo, intimidad sexual o autorreconocimiento?</div><div><br></div><div> </div><div><br></div><div>Me pregunto, de verdad ¿Hay alguna necesidad que no pase por amar y ser amada? Como aspirante frustrada a ameba estoy de acuerdo en que la homeostasis es básica ¿Cómo si no se alimentan los seres unicelulares? Pero los pluricelulares ¿cómo llegan a comer si nadie los ama? Respirar sí, respirar es mecánico. Pero, una vez cortado el cordón umbilical, ¿cuánto tiempo podemos vivir sin que nadie nos alimente? ¿De verdad le parece el sexo básico para la vida? ¿O ha querido decir para dar continuidad a la especie? De verdad lo pregunto ¿forma parte la masturbación de ese sexo básico? Lo digo porque igual soy más ameba de lo que creo: no necesito el sexo compartido para vivir con gusto. Lo anhelo, sí, pero el sexo básico mezclado con…Espere, que voy a buscar en su pirámide. “Afecto” es lo más parecido y “confianza” y “respeto” y “autorreconocimiento”; no, confirmado, no pone “reconocimiento del otro”. No lo pone, “amor” no lo pone. Aún así, recompruebo rápido que no lo haya puesto en la cumbre de la autorrealización y refiriéndose al amor romántico, que capaces somos.</div><div><br></div><div> </div><div><br></div><div>Como tantas otras no entiendo tampoco ésta jerarquía ¿Señor Maslow, no conoce gente que desterró sus cualidades artísiticas por tener un empleo? ¿De verdad no conoce a nadie que se dedicó a la enseñanaza en un instituto y ya sólo pintó, lo que más le gustaba en la vida, sólo tres cuadros más? ¿De verdad no conoce a nadie que ya no toca en orquestas por las noches porque el cansancio será mucho para ir a trabajar? Entonces puede ser, señor Maslow, que usted no tenga amigos. Lo siento. Entonces, puede ser que usted, a pesar del apellido, sea español y lo hayan deshauciado por no pagar la hipoteca. Y ya se sabe, sin casa (segundo escalón) no hay amistades que valgan (tercer escalón) y sin empleo (segundo escalón) no hay creatividad (¡quinto escalón!)</div><div><br></div><div> </div><div><br></div><div>Se ve, señor Maslow, que la amistad no debe tener mucho que ver con el amor porque la primera sí aparece aquí, nada más empezar el primer escalón. Se ve también que el éxito no debe ser comer cuando se necesite, dormir en paz o respirar sin ansiedad, ni vivir en armonía con el medio, porque el éxito está próximo a la autorrealización y el resto mencionado es básico. Se ve, señor Maslow, que transitar la vida dando y recibiendo amor tampoco es un éxito ni tiene que ver con la autorrealización.</div><div><br></div><div> </div><div><br></div><div>Lo siento. No le entiendo señor Maslow. He estudiado su pirámide al menos cinco veces. Hasta puede que no sea suya la idea de poner “familiar” en el escalón de seguridad ¿Para quién es la seguridad? ¿Para los hijos que han desahuciado o para los padres que avalaron con sus pensiones? Tal vez no sea idea suya sino del imaginario colectivo que no se atreve a llamar a las cosas por su nombre ¿No se da cuenta de que el motivo por el que se avala con una pensión se llama amor? Ando pensando, inevitable cualidad humana, y tal vez sea porque los triángulos no tienen centro. Bueno, sí lo tienen pero respecto a muy pocos puntos. Es una birria de centro y no puede albergar el amor.</div><div><br></div><div> </div><div><br></div><div>Sí que era perfectamente consciente, señor Maslow, de que durante todos los años en que fuí objetora sexual atacaba directamente a la base de este sistema capitalista y patriarcal porque si no follas sin amor ni eres objeto ni se negocia la intimidad, ni siquiera mínimamente. Lo sé, es un comportamiento radical pero es que además, el sexo sin amor me aburre enseguida y eso que usted lo considera básico.</div><div><br></div><div> </div><div><br></div><div>No quiso la vida que fuese ameba feliz en una charca y ando aquí, dando y recibiendo amor, básicamente. Porque no sé el resto pero la vida humana no puede existir sin amor. Estoy completamente segura, aunque no pueda dibujarlo. Vivimos conformando una espiral de amor sin fin. Infinita. Dar y recibir amor. Y dar y recibir. Y dar y…Amar y ser amada. El amor no se ve por ningún lado de la pirámide. Supongo que no hubo modo alguno de meterlo en un escaloncito. Puede ser porque habite dentro, en el espacio interior del triángulo tridimensional que muchas culturas elevaron desde la tierra hacia el cielo.</div><div><br></div></div>]]></description>
			<pubDate>Sat, 09 Jan 2016 10:17:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?espiral-de-amar-y-ser-amada</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/000000011</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[SURTIDO DE INSTRUCCIONES PARA SER ADRIANA (GARCÍA MORENO)]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=Sea"><![CDATA[Sea]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_000000010">Los primeros pasos para ser alguien son comunes seas quien vayas a a ser. En el primer gesto para ser no hay intención: nacer, pero hasta eso determina el carácter porque para usted llegar a ser Adriana (García Moreno) tendrá fobia a dejar de respirar que no a morir. Eso sí, ha de nacer sin pretensión ninguna de ser ésta o aquella, incluso aquel. Durante toda la vida le importará un pepino la respuesta a la tan trascendental cuestión ¿Quién soy yo?, y mirará extrañada a quien sentada de frente ante esta pregunta se harta de llorar.<div><br></div><div> </div><div><br></div><div>El primer gesto hacia la adquisición de la identidad intencionada será repetir, noche tras noche, una interminable lista -dicha por papá para dotarla de raíces aéreas- de padres, abuelos, tíos y primos (Sí, de ellas también) más jartible que la lista de los reyes godos porque sólo de tíos (y tías) directos tendrá dieciocho. Durante toda la vida no asistirá a ningún sarao familiar con menos de trescientas almas y los entierros en otras familias le parecerán el desierto.</div><div><br></div><div> </div><div><br></div><div>Aprendiendo a andar se caerá en un pozo de curiosidad. Año tras año se dedicará a observar minuciosamente actos y opiniones contrarios y ciertos. Se hará diplomada, licenciada y primeróloga hasta concluir que la ciencia es una religión porque si se observa atentamente el mundo sólo puede concluirse que cualquier hipótesis es cuestión de creer. Durante toda la vida estará desasistida por la fé y la pasará deshojando la margarita de la razón y la sinrazón.</div><div><br></div><div> </div><div><br></div><div>En el camino hacia la independencia se perderá de chica en alguna coordenada del eje cartesiano espacio-tiempo. No sabrá en qué dirección queda su casa, ni el mar, ni qué camino tomar. Pero sobre todo, no se abandonará a la lectura en ninguna estación de tren si al terminar no quiere aparecer suspendida en el limbo. Durante toda su vida el norte quedará en un lugar diferente al que cree y la moto estará aparcada justo en la dirección contraria.</div><div><br></div><div> </div><div><br></div><div>Sumergida en la masa no podrá evitar la mogollonfobia y esa dolencia le impedirá caminar corriente arriba en una semana santa, una feria o cualquier viernes noche o en la cola de un remonte. En esos casos caminará, entre las mareas de gente, tras una gran amiga, preferiblemente grande incluso de tamaño, y no a su lado. Incluso si la deja, se recostará en su espalda. Durante toda la vida evitará ir de compras la víspera de Reyes y, si no lo puede evitar, no saldrá sin barrera.</div><div><br></div><div> </div><div><br></div><div>A la hora de comer considerará que no es necesario alimentar la muerte para mantenerse viva, aquí no, pero si hubiese nacido en Somalia pediría su ración de peces libre de mierda radioactiva. La decisión de no comer nada que tenga ojos la tomará a usted en un momento indeterminado de la vida sin la más mínima intención y nulo sacrificio. Durante toda la vida sabrá que la siguiente frase que va a escuchar es ¿Y el jamón tampoco te gusta? y se acostumbrará a hacer como si “gustar el jamón” fuese la cosa más normal del mundo.</div><div><br></div><div> </div><div><br></div><div>Sentirse un minúsculo moco orgánico en cualquier punto de contacto entre las arrugas de la tierra y el cielo será su momento cumbre. Será observadora de sus pasos, de su respiración, de sus secreciones, de sus emociones, de sus sentimientos, de sus pensamientos. Será en movimiento. Será. Durante toda la vida sabrá que por absurdo que sea subir una montaña para comerse una chocolatina, es lo único que tiene sentido y no tratará de explicarlo ni de entenderlo.</div><div><br></div><div> </div><div><br></div><div>En el curso de sus pasos errantes (de equivocarse) le devolverán cosas que nunca perdió porque las presuponen suyas. Será tan despistada que no recordará qué día es hoy, ni sellar el paro aunque ese mes no cobre, ni recoger a su hermano pequeño hasta 30 kms. más allá. Perderá hasta éste insignificante archivo entre las carpetas temporales del ciberespacio porque qué es una hora y media si 20 años no es nada. Durante toda la vida irá del descojono a la desesperación según sea la premura de encontrar las llaves (o la cartera o el móvil o) y las mantendrá amarradas con rutinas.</div><div><br></div><div> </div><div><br></div><div>Hablará con contundencia como si supiese de qué se trata sintiendo cómo es enfocada por las caras vueltas en su dirección y deseando no haber abierto la boca o hacerse pequeña pequeña pequeña. No usará su poder de convocatoria pues intuye con qué facilidad la gente es manipulable y no está segura de tantas cosas, más bien no está segura de nada. Durante toda la vida cargará con el sanbenito de ser una enterádemieeerda y sopesará que, al fin y al cabo, no es la peor opinión que de una puedan tener.</div><div><br></div><div>decabeza</div><div><br></div><div><img class="image-0 fright" src="http://latontalaloma.es/images/surtidodeinstrucciones.jpg"  title="" alt=""/>Como enfermedad del alma padecerá de cursicroniquez aguda, enfermedad motivada por la necesidad de belleza que cursa con crisis y mucho más común de lo que pueda imaginarse pero que la gente intenta negar con ansiolíticos o disimular bajo la cáscara de la normalidad, hasta que les da un ataque y rompen por cualquier lado, por ejemplo cantando lo de “El achuchón que tú me diste una tarde en el balcón”. Durante toda la vida estará aterrada vaya a ser que, si se abandona, la belleza la vuelva loca y no pueda volver.</div><div><br></div><div> </div><div><br></div><div>Humanamente querrá ser ameba. En el camino que va de la imposibilidad de comunicarse a la necesidad de hacerlo alcanzará por momentos la cota de animal social susceptible del milagro de la comunicación. Durante toda la vida escuchará reproches por no creer que la comunicación sea posible, hechos por personas que dan por supuesto que la entienden -algunas hasta la quieren- y usted seguirá intentándolo, desesperadamente.</div><div><br></div><div> </div><div><br></div><div>(Escrito como ejercicio para el taller Escribo, luego soy de la escuela Relatoras)</div><div><br></div></div>]]></description>
			<pubDate>Mon, 31 Aug 2015 09:13:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?surtido-de-instrucciones-para-ser-adriana--garcia-moreno-</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/000000010</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[TOCLLA]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=Loma_tras_loma"><![CDATA[Loma tras loma]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_00000000F">(Subido el 1 de julio de 2011)<div><br></div><div>Toda una vida.</div><div><br></div><div>Hemos subido y bajado el Tocllaraju. Nosotr@s hemos subido y bajado el Tocllaraju. Dos senderistas rasas y un micromachine. En los momentos críticos Dani es más peruano que nunca: ni le entiendo nada ni le escucho nada, porque habla en susurros.</div><div><br></div><div>Anocheció nublado. Comenzó a nevar. Toñi me preguntó ¿Qué hora será? No nos queda batería. Parecía repetirse la historia de hace 3 años, una nevada que nos impedriría intentar la cumbre.</div><div><br></div><div>A las 23.30 sonó el despertador. Camiseta y primalof: cielo estrellado. Ya boqueaba dentro del saco pero al vestirme y después de desayunar creí que no debía intentar la cumbre, llegué hasta Dani y Toñi con un golpe de calor y el suelo que casi desaparece bajo mis pies. Les dije que subiría la cuesta para testar si respondía y si no, me bajaba. No dije nada del casi desmayo, sólo que no debía salir si me sentía tan mal. Toñi me dijo que de eso nada, que me había levantado muy deprisa y que me mejoraría. Yo, que tengo un cuerpo tan estable, no la creí pero…era la única oportunidad y empezaba con el cielo estrellado y cero viento. La cumbre quedaba muy lejos.</div><div><br></div><div>Dani se puso muy serio y empezó una marcha trememndamente lenta que me costaba toda mi energía.</div><div><br></div><div>Tres puntos de luz bajo una noche estrellada sobre una arista de nieve. A veces volvía la calor y me daba miedo llegar a caerme ¡Estaba deshidratada! más tarde entendí que habíamos estado bebiendo agua de fundir nieve. Dejé de sentir los golpes de calor.</div><div>Foto: Toñi Ramírez</div><div><br></div><div>Foto: Toñi Ramírez</div><div><br></div><div><img class="image-0 fright" src="http://latontalaloma.es/images/toclla.jpg"  title="" alt=""/>Llegamos a zona de avalanchas. Se ha derrumbado una de las bolas de helado de la cumbre y ha arrastado la nieve de la pared que este años está bastante menos amigable. Es una montaña distinta que hace 3 años, un poco menos «estética», un poco más salvaje. Dani nos dijo que descansáramos porque había que cruzar lo más rápido posible pero…no podía más que eso ¿Y si no respondía? Me concentré en volver a contar de 1 a 100 y de 100 a 1 y de 1 a 100. Pasaba sobre las bolas de nieve, de 100 a 1 y de 1 a 100. Habíamos oido una avalancha gordita, en el Ranrapalca probablemente.</div><div><br></div><div>Empecé a desdoblarme, a observar mi cuerpo casi con indiferencia: el frío, la sed, la respiración.</div><div><br></div><div>Tres estrellas artificiales cruzando un glaciar.</div><div><br></div><div>Sólo el frío quemándome la cara y la nariz me hacían ser cuerpo.</div><div><br></div><div>En la bajada me di cuenta, al cruzar la zona de avalanchas se había suspendido el tiempo.</div><div><br></div><div>Cruzamos lugares alegrándonos de que la noche nos impidiera ver bien dónde estábamos.</div><div><br></div><div>Mi primera sección de escalada en hielo es un tanto confusa…Mi frontal es muy ligero pero tiene un par de inconvenientes. Uno es que la gomilla me aprieta los sesos, cosa que en altura no es que ayude mucho. Otro es que la gomilla no se puede fijar al casco. Para colmo de aciertos me había puesto bajo el casco un gorro muy calentito, con visera que había remetido para ver bien pero que con el movimiento se salió. Resultado por capas: visera, frontal, casco y sesos apretados ¡Puñeta, no veo un carajo!! Menos mal que la nieve es blanca. De vez en cuando me las apañaba para subirme todo el invento cuando ya iba rebasando las cejas. Conclusión: me compro un frontal que se pueda fijar al casco. La ventaja es que este trajín me impidió tener miedo, estaba demasiado ocupada intentando ver por dónde iba.</div><div><br></div><div>De 1 &nbsp;a 100, de 100 a 1 y de 1 a 100. Un rato después ocurrió que empezó a amanecer. Ocurrió que empecé a llorar. Es automático, amanece y lloro ¡Joder, si casi no puedo andar! pero lloro. Y me como mis mocos. me los como más que antes porque se recogen en el trapo negro este que llevo enganchado en la nariz y que apesta. Y constato que en mi cuerpo hay agua de sobra para producir lágrimas al por mayor, tan deshidratada no estaré…Estoy segura de que14 pasos más adelante a Toñi le pasa igual.</div><div><br></div><div>La luz lo transforma todo.</div><div><br></div><div>Tres seres diminutos caminan sobre un glaciar, espectadores de la vida que son.</div><div><br></div><div>Observo que, dentro de un rato, el sol calentará mis manos y mis pies.</div><div><br></div><div>Observo que estoy a la altura de un sinfin de cumbres blancas.</div><div><br></div><div>Observo que transito por un mundo hostil para la vida humana.</div><div><br></div><div>Observo las funciones vitales que soy, un pálpito, una respiración, un gas, un pis, un moco, una lágrima, un pensamiento…</div><div><br></div><div>Observo las emociones que soy, el miedo, la precaución, la exaltación , la impotencia…</div><div><br></div><div>Observo el deseo que soy</div><div><br></div><div>No entiendo mi deseo. No necesito ni quiero entenderlo. Es absurdo y me basta.</div><div><br></div><div>De 1 a 100, de 100 a 1 y de 1 a 100. Si me doy cuenta de que no sé por dónde iba retomo por cualquier lado, a veces por el 1, a veces por el 100, a veces por el 37 para el 36 o para el 38. Es un mantra donde no cabe el miedo superfluo. si hablo o me hablan interrumpo la cuenta y luego sigo por cualquier lado. De 1 a 100, de 100 a 1.</div><div><br></div><div>Observo que falta el tramo más corto y empinado. También el segundo tramo de escalada, pero ahora se ve.</div><div><br></div><div>¿Cómo explicar que a pesar de respirar y peerme -que ambas cosas tienen que ver con el aire-, que a pesar de las emociones, de los sentimientos, de las lágrimas, somos minerales?</div><div><br></div><div>Igual que el agua líquida, helada o evaporada es oxígeno e hidrógeno, la gente somos minerales. Es una tontería, pero es lo que siento. Y lloro porque me da toa la gana. Y me como los mocos porque no puedo hacer otra cosa.</div><div><br></div><div>Eso de que se ve es relativo, porque el casco empuja el fontal, que va apagado pero aún no me lo he podido quitar y me sigue apretando los sesos, y el frontal baja la visera que casi siempre está por debajo de mis cejas.</div><div><br></div><div>Lo de los dos piolets ha estado tirado si se compara con lo del casco, el frontal y la visera.</div><div><br></div><div>No me cuesta clavar los piolets pero sí desclavarlos. en eso me doy cuenta que no sé. Estoy agotada. algunas veces me tengo que parar un poquito. Toñi me espera 14 pasos más arriba. Nos damos el abrazo de cumbre. Lloramos mucho mejor que respiramos. Y nos vamos despacito por esos 5 minutos de la suave arista cimera. Estoy asombrada y maravillada de estar aquí, de ser aquí. Tres invitados en el paraiso. Hoy sólo hemos sido 3 lxs invitadxs en el paraiso, a una noche y un día perfectos.</div><div><br></div><div>Nosotr@s es la única forma personal posible.</div><div><br></div><div>La bajada fue recrearnos en la belleza de ese día perfecto. Batimos el récord de lentitud de bajada (asombrosamente no de subida, je) Hicimos un inventario de grietas y bolondrones.</div><div><br></div><div>Había gente escalando en el Ranrapalca.</div><div><br></div><div>Gracias a la vida, a la Pachamama, a quienes alguna vez acompasaron sus pasos a los míos, al micromachine Dani, a quien camina 14 de mis pasos por delante o por detrás.</div><div><br></div><div>Fue llegar a la tienda y ponerme a recoger y sentir que no podía respirar. Menos mal que estoy aprendiendo a no echarme cuenta, es que me aburro…Déjate de tonterías, que a 5100 te sobran pulmones y lágrimas.</div><div><br></div><div>Aún quedaba bajar al campo base.</div><div><br></div></div>]]></description>
			<pubDate>Mon, 31 Aug 2015 09:10:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?toclla</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/00000000F</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[12 DE DICIEMBRE DE 2010]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=Loma_tras_loma"><![CDATA[Loma tras loma]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_00000000E"><div><img class="image-0 fright" src="http://latontalaloma.es/images/12dediciembrede2010.jpg"  title="" alt=""/><span class="fs14lh1-5">Nacer y morir en el mismo instante. Eso es la eternidad.
Ocurre continuamente pero me doy cuenta (re-paro) muy pocas veces.</span></div>

<div> </div>

<div>Las rocas purgaban hielo. Me 
producía miedo. El crujido del hielo al partirse, el ruido de los
cristales al deslizarse. Miedo al impacto, a la desestabilización. Miedo a que
una minúscula avalancha diera con nuestros huesos en el fondo del valle. La
nieve engaña los ojos. Cerca y lejos es otra cosa.</div>

<div> </div>

<div>Caminamos un espejismo de placas de hielo ablandadas. Nos
han permitido atravesar laderas nuevas, las de siempre, convertidas en un
paraje inhóspito. Hermoso. Dramáticamente hermoso. El drama de la vida y la
muerte como las inseparables caras opuestas de una misma moneda.</div>

<div> </div>

<div>Subir como único camino posible. Me sobrevuelo. Me dejo
atrás. A cada pisada me sobrepongo. Me agarro a la vida con herramientas
feroces. En ningún momento pienso que mi destino sea el del guante, que resbala
sobre la superficie demasiado helada para frenarlo.</div>

<div> </div>

<div>No sopla viento pero el hielo al quebrarse ahuyenta el
silencio, que tampoco llega cuando paramos un momento, a recuperar el aliento.
Concentradas en respirar. En no fallar ningún paso. Sólo esta cumbre recién
nacida, que nunca habían conquistado nuestros pies, nos ofrece el silencio del
atardecer.</div>

<div> </div>

<div>La belleza existe. Y es absoluta. Casi dolorosa: Las humanas
dormimos abajo</div></div>]]></description>
			<pubDate>Thu, 20 Aug 2015 09:08:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?12-de-diciembre-de-2010</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/00000000E</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[CINCO MUJERES Y UN DESTINO]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=Sin_categor%C3%ADa"><![CDATA[Sin categoría]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_00000000D">Los grandes cambios, mari, prefieren presentarse por la puerta de atrás. No tienen costumbre de llamar fuerte y claro a la puerta y presentarse según le abres, como la buena educación aconseja. Pum, pum. Le abres. “Buenos días. No me conoces pero si me acoges seré un gran cambio en tu vida”. Mari, y ya tú decides si exclamar “¡Encantada de conocerte!” y le das dos besos o si le das con la puerta en las narices.<div><br></div><div> </div><div><br></div><div>Pero dime tú, que llama ese cambio a tu puerta, así a bocajarro ¿Dónde lo pones? Chiquilla, si a mi no me da tiempo de ná.</div><div><br></div><div> </div><div><br></div><div>Claro que las del bloque se lo pasan pipa. Si se presenta el genio del cambio igual le puedo pedir que me convierta en una de las niñas del segundo ¡Me dan una envidia! Estudiantes. La bulla que me entró a mi por formar una familia. Tener los niños joven. Como si me fuera a faltar tiempo. Ahora sí que me falta, hasta para teñirme las canas. Míralas, tan jóvenes. Estudiar digo yo que estudiarán porque lo que es la rubita se pasa el día con el macuto del gimnasio a cuestas y mirándose en el espejo del ascensor. Todo el día en el gimnasio y coge el ascensor para subir al segundo ¿Qué querrá verse con veinte años y sin haber parido? Que se queda la barriga como una gaita y llena de costurones. A quien le hace falta falta el gimnasio también le falta el tiempo para ir. Aunque cada vez que me veo el costurón me acuerdo de lo bonita que es mi Mariquilla. Dieciocho horas achuchando para que al final me la sacaran. Para esto, en vez de un genio, tendría que llamar a tu puerta una máquina del tiempo y mira, mari, lo que es yo, prefiero tenerlo ya hecho.</div><div><br></div><div> </div><div><br></div><div>Ahora que África sí que se lo monta bien, con la empresa esa que ni me entero de lo que es. No la he visto nunca trabajando. Tendrá horario de mañana, como yo. Por la tarde sí, está debajo del bloque patinando muchos ratos. La veo cuando llevo a Currito a danza o a Mariquilla al fútbol, a tirones, los lunes y miércoles. Me han dicho que es muy bueno para su educación. O los martes y jueves cuando los llevo al inglés. Ella también da clase de idiomas pero de español para extranjeros. Está de voluntaria en Málaga Acoge y la veo pasar patinando y comiendo gusanitos que es la base de su alimentación. Luego a la vuelta la veo pasar con los patines colgando del hombro y enganchada del moreno de turno. Su altruismo no tiene límites y se entrega en las clases particulares y es que eso en la intimidad cunde más. La interculturalidad a fondo. Que para esto hace falta tiempo, entrega, vocación y capacidad ¡Lo que está haciendo esta chica por la integración! Vaya, que como sea ese cambio el que llame a mi puerta, paso. Que aquí el problema no es dónde pongo al cambio sino dónde pongo a los niños y a mi Manolo, que no será tan moreno pero mira, mari, nosotros nos entendemos porque hablamos la misma lengua.</div><div><br></div><div> </div><div><br></div><div>Aunque bien mirado lo de tener los niños joven tiene sus ventajas porque ahí está la Sole, todo el día dale que te pego a ver si se preña, con la cantinela esa de que se le pasa el arroz. Que no acabo de tener claro lo que quiere decir esto ¿Que pasada una edad te salen los niños blandos o que eso ya no hay quien se lo coma? Metáfora se llama eso pero ya podían esmerarse un poco y hacerlas más claritas. Porque digo yo que si fuese que ya no puedes preñarte no sería que se te ha pasado el arroz, sería que se te ha gastado ¿no? Pero de todas las del bloque, la verdad, esta es la que mejor se lo monta. Con lo que le gusta hablar a esa mujer, digo yo como la canción “Quien te puso Soledad qué poco te conocía”. Porque no se para quieta: bailar, viajar, leer, actuar y estudia que te estudia. Yo no sé para qué estudia tanto si dice que dejó el centro de salud porque allí sólo podía hacer de matasanos y que a ella lo que le gusta es sanar. Lo que yo creo es que eligió estar sana ella porque a nada que trabajes ya no te da tiempo, mari. Ésta sí que lo ha hecho bien. Le gusta todo y lo hace todo, menos trabajar, que no le gusta. Y además se dedica en cuerpo y alma a procrear sin tener que aprender idiomas, sin tomar precauciones y sin conseguirlo. Lo ha bordao ¡Eso sí que sería un cambio! Te digo yo que como a ese cambio le de por llamar a mi puerta le digo “Pase, pase, señor cambio, hasta el fondo”.</div><div><br></div><div> </div><div><br></div><div>Es que estoy viendo que a este ritmo no me va a quedar tiempo para realizarme. Como a Custodia, que por fin descansa en paz. Una vez que todos los que ha ido cuidando sucesivamente han muerto, ella, por fin, puede descansar en paz. Porque eso no será un trabajo pero ni dormir tranquila podía. Que eso no hay dinero que lo pague y lo quieren despachar con 6 € la hora. A lo peor es que nos empeñamos en llevar la corriente y en dedicar nuestra vida a quienes agotan la suya. Puede que sea más lógico fomentar el muerto al hoyo y la viva al bollo que enterrarnos en vida para alargar qué. Aunque Custodia no se quejaba y hasta se formó, como si en vez de enseñar tuviera que aprender a cuidar. Lo hacía con la misma alegría con que ahora se ha entregado a todas las actividades que se cruzan en su camino. Es que, según he leído en las revistas, no hay realización posible para las mujeres sin trabajo, pero con trabajo tampoco, eso te lo digo yo, mari. Yo trabajo, única y exclusivamente, por dinero. Dime capitalista si quieres. Y me encantaría hacer tropecientas que no me da tiempo, entre otras cosas porque trabajo.</div><div><br></div><div>Y es que yo no sé si lo de poner un gran cambio en tu vida es un deseo o una putada. Será por eso que los cambios, cuando llegan, prefieren entrar por la puerta de atrás.</div><div><br></div><div>(Este texto lo escribí como ejercicio del taller Arquiescritura de interiores, de la escuela Relatoras)</div><div><br></div><div><br></div></div>]]></description>
			<pubDate>Thu, 20 Aug 2015 09:05:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?cinco-mujeres-y-un-destino</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/00000000D</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[LA TORTA (7 DE JULIO DE 2013)]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=Sea"><![CDATA[Sea]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_00000000C">Érase una vez un camino transitado mil veces.<div><br></div><div>Érase una vez un montón de nieve a destiempo, todavía.</div><div><br></div><div>Érase una vez una bonita promesa de un día perfecto.</div><div><br></div><div>Pero oye, siempre hay alguien que va y la caga. Para esta vez me he ofrecido voluntaria, que nadie tenga que hacer el trabajo sucio.</div><div><br></div><div>Porque la nieve a destiempo es bien traicionera, bien lo sé yo, que la pone blanda por arriba y la deja dura al poquito de clavar el pie. Por eso hay que tener cuidado a cada paso y no levantar el pie hasta que el otro tenga su boquete hecho. Es una de las cosillas con las que hay que tener cuidadín aquí. Claro que con crampones agarra más, aunque se hagan zuecos, pero también es verdad que hay que trabajársela menos y puede que ésta sea la última nieve de la temporada, no es cuestión de desperdiciarla.</div><div><br></div><div>No me duró el entretenimiento ná. Llevaba dados tres pasos de cara a la pared para después coger una diagonal menos pendiente y salvar el paso más delicado cuando me entretuve en proponer «¿Vamos a divertinos un poco, no?», inclinándome a un lado para mirar hacia arriba donde me seguían los demás. Al volver la mirada hacia abajo me dió tiempo a ver cómo la puntera de mi bota derecha resbalaba al chocar con la capa helada. Si tengo qque describir la sensación diría que sentí «fastidio» y lo resumiría en «¡Mieeeerda, no!». Ya sé que para ser el último pensamiento que recuerdo no fue muy poético. Y no sé si pasó un segundo o dos horas entre esa clara imagen y la siguiente que recuerdo con nitidez, a horcadas sobre una piedra y asegurando hondo el piolet, girada sobre la derecha para que la mochila me aislara si me daba un vaido.</div><div><br></div><div>Ni me acuerdo de lo que pasó entremedias ni nadie me lo podrá contar completo, porque , al parecer, desaparecí de la vista dejando el crujido de mi cuerpo en el aire.</div><div><br></div><div>Hasta aquí las únicas emociones que recuerdo son fastidio, seriedad y pudor “Menuda la estoy liando”.</div><div><br></div><div>Entremedias sólo hay algunas imágenes mucho más largas de contar que de sentir: la nieve salpicándome la cara (Eso debe querer decir que voy panza abajo, cabeza abajo y con la cabeza por delante), por cierto, que es una imagen inquietante pero bien hermosa.; el sonido de un golpe que supe mío pero que escuché como si no lo fuera; una pequeña herida en un dedo que pasaba bajo mis ojos y que no podía ser la causa de toda aquella sangre, que también lo supe, aunque no lo pareciera, sólo podía haber sido mía. El pensamiento de “Esto se está complicando” y el gesto de comprobar la posición del piolet: fatal.</div><div><br></div><div>Si la detención fue voluntaria, producto del azar o de todo un poco no lo sé. Pude morir del modo más hermoso -en un camino transitado mil veces, en un montón de nieve a destiempo, en la promesa de un día perfecto- pero la verdad, no me apetecía el broche de oro.</div><div><br></div><div>Al cabo de ese instante, tan eterno como deben serlo el resto de los instantes en los que ni reparo, reaparecieron el tiempo y el espacio tal y como los conozco. Vi la piedra plana, vi la nieve, vi la pendiente, todo a través de la sangre. Respondí a la desgarrada y reconfortante voz de Toñi “Poneros los crampones y bajad a buscarme”. Y a Pepa de la que no podía seguir sus acertados consejos, hasta que no llegase alguien no podía atravesar el nevero hasta la piedra plana. Fue Berna quien me hizo de barandilla para cruzarlo. Y justo en ese momento apareció el miedo. Llegaba el momento de saber qué había “pasado” allí. Ya podía responder a la petición de Pepa, repetida sin parar para que lo hiciese en cuanto pudiera “Por favor, Adriana, túmbate. Túmbate”. Un instante, aún largo, después, llegó Pepa que me limpió la herida de la frente y me puso anestesia local (vamos, nieve), me exploró por fuera y por dentro y que, durante todo ese tiempo, me miró con una infinita compasión. Es precioso que te miren así cuando no sabes qué va a pasar con tu maravillosa vida (Vamos, lo mismo que ocurre a cada momento pero no reparo)</div><div><br></div><div>A partir de aquí se repartieron los papeles de cuidado e intendencia porque había un bultaco por encima de un tobillo pero la pierna no estaba rota; una herida poco profunda pero en mal sitio, la sien y un dolorcillo, más preocupante, en el abdomen según se va acercando a la ingle por la derecha. Y un asco o pseudomareo que, sospechaba entonces y aún sospecho, era puritito miedo, quilla. Claro que con el atracón de sangre y porrazos que llevaba cualquiera sabe. Y, por supuesto, la niña había elegido para descalabrarse un sitio sin cobertura ¡Será antigüa!</div><div><br></div><div>Les tocó a Toñi y a Berna ir a pedir socorro, atravesando dos veces por donde habían venido ¿No me podía haber caído en un sitio más facilito? Pues no, allí estaba yo jodiendo a fondo la promesa de un día perfecto que érase una vez.</div><div><br></div><div>Así que el hombre de la buena sombra, Miguel Ángel, se dedicó en cuerpo y alma a que no me diera una insolación en la cabeza y lo consiguió, porque la barriga la dejamos fuera y se me puso como el culo de una mona, colorá colorá. No os lo váis a creer pero al día siguiente era lo que más me incordiaba, la tripa quemada. Todo el verano he lucido un apreciado bronceado tipo balón en la panza que contemplaba con gesto de auténtica abuelita cebolleta “Si esta barrigota hablara”.</div><div><br></div><div>El movimiento para la búsqueda de ayuda y la quietud de la espera marcan el ritmo de un rescate y el ritmo que marcan los latidos de Pepa es lo que escuché en primer término cuando se acercó el atronador helicóptero: la vida y no la mecánica. Después de no sé cuánto tiempo sosteniéndome la cabeza en la posición necesaria para no sumar lesiones aún sacó fuerzas para taparme las orejas con las muñecas. Si hubiera podido le habría dicho que soy sorda de izquierdas para que hiciera la mitad de esfuerzo.</div><div><br></div><div>Total que los Action man, el retén de la benemérita del 112, se bajaron del helicóptero. Conmigo sólo hablaba uno, Nico. Creo que se tienen repartidos los papeles para no estorbarse, como lo de poli bueno – poli malo, pero los action man son todos buenos, haste el punto de ser Santos.</div><div><br></div><div>Ay, ingenua de mí, que pensaba que ya estaba todo hecho, que mis amigos podrían descansar en paz, libres, al fin, de mi lamentable espectáculo. Empezaba lo tortuoso. La inmovilización fue lo de menos. Al fin y al cabo podía mover los brazos, manos, dedos de los pies, pestañas y todas las cosas que haces y de las que no te tienes que ocupar ¡Joder, no está mal! Lo peor fue que a Berna y a Miguel Ángel (¡Qué fatiga, con lo poco que los conozco! ¿Qué van a pensar que es para mi “divertirnos”?) les tocó hacer de público invitado y tirar del trineo por toda la cuesta abajo. Los action man estaban detrás así que sólo veía sus caras, con una expresión que no sabría describir pero desde luego no se lo estaban pasando nada bien. A ver, hay que reconocer que “divertido”, “divertido”, no fue, pero emocionante, tela. Claro que ellos estaban empeñados en que no nos despeñáramos, que luego te descuidas y mira lo que pasa. Ni un reproche escucharon mis oidos. Nadie olvidó que aquello que sacaba la manita en señal de o.K. no era un bulto.</div><div><br></div><div>¡Porca miseria! Para una vez que me subo en helicóptero y sólo veo un trocito del techo, pequeño, porque me quedaba pegado a la cara. En ese momento, aunque hacía rato que había decidido dar el menos trabajo posible, tuve que ponerme seria conmigo “Adriana, déjate de claustrofobias que ya tenemos bastante” Hasta ese momento tan delicado, el de subir al helicóptero, hubo una mirada atenta. Nico me preguntó “¿Te has agobiado un poco?” Unos instantes antes, aún eternos, con los ojos cerrados bajo una lona protectora al pleno sol de la promesa de un día perfecto, las hélices del helicóptero dibujada imágenes psicodélicas en mi frente. Respirar el aire hirviente, cargado de polvo espaventado. Permanecer con los ojos cerrados. Confiar. Confiar en que todo acabará bien. Confiar en que pronto se verán liberados del rescate…cuando se acabó el cielo y empezaron los techos.</div><div><br></div><div>Confiar y agradecer.</div><div><br></div><div>Llegué al hospital Virgen de las Nieves a 37º y cubierta por un montón de nieve a destiempo que érase una vez.</div><div><br></div><div>Los action man se fueron a aparcar bien el helicóptero. Me despedí con el signo de namasté asomando las manos bajo el fardo. Sé que me entendieron.</div><div><br></div><div>Ambulancia, pasillos, ascensores, aparatos, la luz del día dejó de importar. La gente continuó hablando conmigo asomándose a mi paisaje, mi única ventana daba al techo ¡Qué poco disimulo admiten las caras sin paisaje! Mi única experiencia hospitalaria se limitaba a unas radiografías en urgencias, una vez que un coche me tiró de una moto, un accidente mucho más cutre. Durante unas horas fuí un ser absolutamente dependiente, sin ninguna posibilidad de disimulo, que miraba al techo. Llamar para que te quiten la cuña sin saber dónde está la auxiliar me resultó bastante más difícil que usarla por primera vez.</div><div><br></div><div>Soy sorda de izquierdas, así que los sonidos no me ayudan a ubicarme en el espacio. Ahora me pregunto ¿Por qué todos los techos son blancos? ¿Cómo podemos habitar mundos donde la única luz es artificial?</div><div><br></div><div>El principal obstáculo fue quitarme la inmovilización, nadie quería porque no llevaba collarín y temían que me rompiera. Pepa me cuidaba y se mordía la lengua cada vez que se planteaba una duda. Me dolía mucho la cabeza donde apoyaba en la camilla. Sólo podíamos esperar y confiar. Antes de entrar a rayos los action man llegaron para despedirse, suave y sin asomo de reproche, me recordaron “Por lo menos, el casco”.</div><div><br></div><div>A estas alturas ya sabía que no tenía nada grave. Todo había sido rápido dadas las circunstancias pero, aún así, habían pasado horas y no había signos de empeoramiento. Preferí esperar para dar la noticia a mi gente porque no es lo mismo que los llamen del hospital o una amiga que escucharte a ti. Una vez pasado lo duro, quitar la inmovilización, poner el collarín y hacer los cambios de camilla, todo fue rápido. “Por esta vez te has librado”. Pero qué quería decir aquello ¿Que no tenía nada nada o sólo que no me había descerrajado los sesos? Para que luego digan que no sirve de nada tener la cabeza dura. Y aquí me tienes, interrumpiendo la comida familiar para dar la bienvenida a mi hermano que empezaba sus vacaciones “¿Estáis comiendo ya? Que voy a llegar un poco tarde hoy porque no me he roto nada pero me he caído, me han traido al hospital y me van a dejar unas horas en observación para confirmar que no hay complicaciones”. Los convencí para que no vinieran porque no les iba a dar tiempo y porque tenía el mejor staff de apoyo de todos los tiempos. Y así era porque cuando el helicóptero se fue Berna, Miguel Ángel y Toñi, que habían renunciado a que el helicóptero volviera a por ellos a pesar de la conmoción, buscaron una sombra para recuperar el resuello y el pulso. La promesa de un día perfecto se había tornado en una sed horrorosa en medio de aquel montón de nieve a destiempo. Volvieron a los coches y se vinieron al hospital a pasar un sábado estupendo. También se unieron Salva y Mari Trini que cuando vieron el helicóptero se olieron la tostá.</div><div><br></div><div>¿ A ver, cómo le digo yo a Luís que todavía no sé lo abollada que estoy?</div><div><br></div><div>En observación no dejan quedarse a acompañantes. Es una sola sala, grande, sin intimidad, aunque yo no lo sabía, porque mi única ventana miraba al techo. Pero las cuidadoras hacen la vista gorda si quien entra está poco tiempo y no te altera. Así que tuve un montón de visitas que se asomaban por debajo del techo y por encima de mi cabeza, sonrientes y compasivas.</div><div><br></div><div>Catorce horas estuve en observación. A la onceava empezaron a incorporarme en la cama para ver si me mareaba. Y sí, me mareaba. Empecé a ver la sala y sus dramas: intentos de suicidio, accidentes domésticos, accidentes de tráfico, dolores de cabeza que no dan tregua, qué sé yo cuánta impotencia. Me dió la impresión de que accidentarse en la montaña allí se consideraba de otra manera, casi una suerte. Aunque no faltó alguna enfermera bienintencionada que trató de convencerme de las bonanzas del ganchillo. Ahora que ya podía miraba todos aquellos aconteceres pudorosamente, mi situación me parecía, sin duda, la mejor.</div><div><br></div><div>Conquisté, por fin, el sillón, en un fatigoso camino hacia la verticalidad y la bipedestación y, al cabo de un rato, me decidí a hacerle un gesto de complicidad a un anciano que no paraba de mirarme “¿Qué, aquí la noche entera, no?”. Tan tímido gesto fue abrumadoramente correspondido. Con sus palabras nos fuimos de allí, muy lejos, a la Cordillera Blanca, cuando los ascensos comunes hoy aún no eran comerciales sino auténticas expediciones. Fue el primero en felicitarme por haber sobrevivido en semejante sitio, al parecer, sin secuelas. Él había despedido a dos amigos en la misma zona. Uno de ellos mientras entrenaba para el sueño de la Cordillera Blanca. Él hablaba del pesar de las esposas por la pasión de los maridos con alguien que podía ser esposa pero que estaba allí por montañera. Supongo que no era envidia pero me pareció que le hubiese gustado estar allí, no por los achaques de la edad sino por algo derivado de la pasión. Ten cuidado, me dijo, son cosas que pasan</div><div><br></div><div>Me dieron el alta a las dos de la mañana y la caravana se puso en marcha con las interrupciones que quisieron mis vomiteras del agua que por fin podía beber. Eran las cuatro cuando mis incansables rescatadores me entregaron, a la puerta de los juzgados, a una madre aliviada y a un hermano enfadado con las inconsciencias de su hermana mayor que ya tiene edad para haber echado talento, ¡corcho!</div><div><br></div><div>Tengo que decir que durante todo este aparatoso numerito no he aprendido nada sobre la muerte. He confirmado algunas obviedades sobre la vida. Sí he aprendido que a la montaña no se puede ir con ganas de hacerlo todo en un día. Que el ser humano sólo es CON y que por eso es tan importante rodearse bien. Que aunque en la historia de la humanidad sobran ejemplos de las atrocidades de las que somos capaces los seres humanos, somos esencialmente amor. El universo me puso una zancadilla camuflada en la promesa de un día perfecto, en un montón de nieve a destiempo, en un camino transitado mil veces, para que yo, la infatigable caminante que aspira a ser ameba, lo pudiera recibir. “Érase una vez” empiezan todos los cuentos porque se pueden contar.</div><div><br></div><div>Generalmente, en las cosas de montaña doy las gracias a quienes alguna vez acompasaron sus latidos, sus pasos, a los míos. En esta ocasión se las doy a quienes caminaron por mi cuando no podía hacerlo sola.</div><div><br></div></div>]]></description>
			<pubDate>Thu, 20 Aug 2015 09:03:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?la-torta--7-de-julio-de-2013-</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/00000000C</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[EL CONDUCTOR]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=Loma_tras_loma"><![CDATA[Loma tras loma]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_00000000B">Nos volvemos. Usando todas nuestras habilidades lingüísticas con el hombre que parece saber las cuatro palabras clave en todos los idiomas, además de hablar unos cuantos más o menos completos, nos hemos asegurado bien de a qué hora exacta sale el autobús de vuelta. Después de comer seguro, nos ha dicho, pero ya os confirmo la hora exacta mañana por la mañana. Esperando estamos. A las cuatro o las cinco, nos dijo ayer, pero hasta el momento, que ya hemos tomado posiciones por si arranca sin avisar, no hemos podido saber la hora, será más bien hacia las cinco porque las cuatro han pasado ya.<div><br></div><div>Por algún motivo indescifrable ha sido imposible que carguemos el equipaje a la altura de las tiendas hasta donde se ha acercado a descargar pasajeros. Así que hemos arrastrado los 150 kilos lo más rápido que hemos podido, no sea que el microbús se fuera sin nosotros, hasta la otra punta del campamento, no sea que se llene por orden de llegada, seamos los últimos y no quepamos. La preocupación se demostró innecesaria porque los que llegaron ayer como nosotros continúan allí sin ducharse, habiendo duchas de agua bien caliente. Se ve que, después de unos catorce días, aún no lo consideran del todo necesario.</div><div><br></div><div>Los indicios apuntan a que el conductor traía hambre porque desapareció en la cocina un buen rato. La verdad sea dicha, nos viene bien, Toñi y yo nos hemos dejado llevar por el entusiasmo y nos hemos bebido un litro de zumo de manzana entre las dos. Aquí los zumos de manzana, aunque vengan en cartón, deben ser de verdad porque el efecto laxante se ha hecho notar enseguida. O tal vez sea un castigo divino porque con la agonía no le hemos ofrecido a los eslovacos. Así que estamos haciendo guardia para que ir al baño sea lo último que hagamos antes de echar a andar.</div><div><br></div><div>Nos repartimos los papeles porque Sergio quiere ir a tomar café sin dejar de fumar y no podemos faltar los tres a la vez porque si arranca ¿quién se va a poner delante del autobús? Porque lo que es decir que falta alguien, no sabemos. Por fin Sergio decide arriesgarse al síndrome de abstinencia justo un minuto antes de que el conductor se decida a salir. Afortunadamente estábamos de guardia pero esto también fue innecesario porque Sergio se tomó el café asomando la cabeza por la puerta de la carpa y fumándose un cigarro, que la multifunción no la inventó windows. Cuando por fin vuelve el conductor, en algún momento indefinido de la media tarde, las cuatro no, las cinco tampoco, tal vez las seis, nos parece que el conductor nos pregunta si hemos comido. Pues claro, hombre, si te fijas un poquito verás que con la de vueltas que damos a las letrinas ésta y yo es porque nos estamos cagando. Pero no, no era eso, preguntaba si nos habían dado la bolsa con la cena y no, nos la habían dado. Oye, que aquí si dicen que incluye pensión completa es que incluye pensión completa te pille donde te pille y si te pilla de camino pues te dan tu sándwich mixto, eso sí de dos dedos de ancho, que cada rodaja de pan admite tres cachos. Aquí los bocadillos son así y el resto son galletas.</div><div><br></div><div>El viaje prometía ser bien aburrido, cinco pasajeros, dos que no sabíamos en qué idioma hablaban porque no habían abierto la boca aunque llevaban dentro del microbús el mismo tiempo que nosotros, con todas nuestras idas y venidas. Y nosotros tres que desparramamos el equipaje por todos los huecos que habían quedado libres después de colocar el ingente cargamento de bolsas de 5 kilos de macarrones ¿desde el campo base a Osh? ¿No sería más normal que los macarrones hicieran el trayecto al revés? ¿Estarán caducados los macarrones? ¿A los turistas de altura ya no nos gusta la pasta? Los macarrones ocupaban uno de los asientos individuales de atrás y los portaequipajes que los apartaban de la vista con unas cortinillas de terciopelo negro y los contenían con una mínima barandilla.</div><div><br></div><div>En esto que cuando el minibús arrancaba se ve que Sergio sintió una punzada de añoranza por la profesión y le pidió al conductor, en perfecto español, permiso para sentarse en el asiento del copiloto, a lo que el conductor suponemos que le contestó que sí porque lo hizo en perfecto kirguiso pero con buena cara. El caso es que Sergio se sentó allí y no lo echó. A partir de ahí ambos establecieron una cordial y animada conversación, cada cual en su idioma pero con continuos gestos de asentimiento por parte y parte. Hasta que Sergio declaró “Ahí me he perdío”. No pudimos ayudarle porque desde atrás no se escuchaba bien y porque en kirguis sólo habíamos aprendido a dar las gracias, eso sí, muchas veces.</div><div><br></div><div>Afortunadamente el minibús había hecho una parada en otro campamento y se habían subido un chico rusohablante con una bolsa de esquís y una mochila cargada de aparatos electrónicos para estar conectado y una chica jovencita que parecía conocer al conductor y que se sentó en el asiento de detrás del que yo ocupaba.</div><div><br></div><div>El autobús parecía un cruce entre máquina y potro por el carril estepario. Al poco de estar brincando el autobús la chica y yo decidimos exagerar el instante que nos quedábamos en el aire en algunos brincos más intensos como si estuviésemos en un cacharrito de feria. Claro que de repente empezaron a caer algunas bolsas de 5 kilos de macarrones de los portaequipajes, lo suficientemente lejos como para no caer sobre nuestras cabezas. Al caer dejaban huecos libres por los que se deslizaban inquietantes el resto de bolsas de macarrones. También Sergio estuvo a punto de salir volando, como una bolsa de macarrones cualquiera, en uno de estos brincos que le sorprendió queriendo girarse. El conductor le dijo en perfecto kirguis “Machooo, ponte el cinturón, que cuando te duermas te caes fijo” y Sergio entró en razón.</div><div><br></div><div>Se ve que al impacto, en algunas bolsas se hizo un agujero. Por ejemplo se hizo un agujero en la bolsa situada a mitad de camino sobre la cabeza de la muchacha y mi cabeza y según estuviese más para allá o más para acá en el hueco nos nevaban, a ella o a mí, cachos de macarrones. El muchacho rusohablante contenía la risa a duras penas. Fingí ponerme solemne e intenté pronunciar avalancha en inglés. Nos reímos todos menos el conductor, que estaba inmerso en su conversación a dos lenguas con Sergio pero escuchó la palabra y se ve que se preocupó el hombre. Enérgica frenada al canto y a colocar las bolsas de macarrones por los asientos que dejaron de asomar amenazadoras entre las cortinillas de negro terciopelo. Se acabó la emoción. Otra vez constaté que había dejado el casco inútilmente guardado en la mochila.</div><div><br></div><div>Ya pasado el susto, el conductor le pidió a la muchacha que tradujera algunas cosillas a Sergio siguiendo el circuito de la comunicación que ya de por sí sabemos complicado. El conductor codificaba el mensaje en kirguis desde el asiento delantero izquierdo que codificaba en inglés la muchacha del asiento trasero izquierdo que decodificaba Toñi desde un asiento en la parte mediadelantera y recodificaba en español para Sergio que estaba en el asiento delantero derecho. Y luego el circuito inverso.</div><div><br></div><div>Así nos enteramos de que el conductor tiene un amigo que se llama Filip. Que Filip vive en España, en una localidad cuyo nombre no hemos conseguido descifrar ni con todos los idiomas juntos. Que el conductor fue o quiere ir a ver a Filip a su pueblo (Es normal que los tiempos verbales sufran una transformación cuando atraviesan tres idiomas, entre otras cosas porque da tiempo a que el futuro se convierta en pasado). No sé cómo escribir Filip porque no sabemos si es español, francés, kirguiso o de algún país del espectro soviético. Tampoco tenemos el teléfono para decirle que hemos conocido a su amigo.</div><div><br></div><div>También aprovechó para decirnos lo mal que le parece que los montañeros del mundo sólo estén interesados en ir a la montaña porque si le sobran días adelantan el vuelo y se van, siendo Kirguistán tan bonito. Se puso contentísimo cuando le dijimos que nos quedábamos por allí unos días y nos dio su bendición para que nos fuésemos a Issik Kul. Así que, si vas a subir el Lenin y se te da tan bien o tan mal que acabas pronto, no te vayas a Estambul, que ya lo verás otro año. En Kirguistán vas a flipar con los paisajes y con la gente y, además, te ahorras el aburrimiento de ver monumentos, porque no hay ni monumentos ni visitas obligadas. Dicho queda.</div><div><br></div><div>Sergio aprovechó la traducción, bastante menos que simultánea, para alabar al conductor. Nosotras insistíamos desde el principio en que le dijera que él también era conductor pero él nos decía “más tarde” pero ¿más tarde por quéeeee? Viendo que Sergio no se decidía nos pudo la impaciencia y le reventamos lo más jugoso de la conversación. Urgimos a la amable traductora a que le dijera lo de que Sergio también era conductor en España pero en la ciudad. Puso cara de vosotras me estáis tomando el pelo ¿De verdad? Palabrita maari. Traducción y estallido de júbilo ¡No me digas! Pues sí, en Alicante, que no sabemos si está cerca o lejos de donde vive Filip.</div><div><br></div><div>Poco a poco fue decayendo la conversación, no comimos el bocadillito y a dormir. El rusoparlante hizo el viaje descojonao mientras que los otros dos pasajeros permanecieron impasibles ¿será que no hablan idiomas? Por mi parte, te lo digo maari, que a mí ni me gusta la montaña ni nada, que a estas cosas vengo yo por los viajes en autobús. Porque así, como quien no quiere la cosa, acabas por vadear tres ríos glaciares, por divisar manadas y manadas de caballos con las crines al viento, como las de los pósters, y acabas por atravesar horas de estepas que no conducen a ninguna parte.</div><div><br></div></div>]]></description>
			<pubDate>Tue, 18 Aug 2015 09:01:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?el-conductor</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/00000000B</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[ATERRIZAJE EN OSH]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=Loma_tras_loma"><![CDATA[Loma tras loma]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_00000000A"><img class="image-0 fright" src="http://latontalaloma.es/images/aterrizajeenosh.jpg"  title="" alt=""/><span class="fs14lh1-5">4 de la mañana hora local, aterrizamos en Osh. A mis ojos somos un pintoresco pasaje, compuesto por humanos de dos especies bastante diferenciadas. Puede que haya alguien de otra pero pasa desapercibido. La gente kirguisa, las mujeres con los vestidos largos, pañuelos en la cabeza y dientes de oro, cargan muchos y voluminosos paquetes, no maletas. Muchos de ellos intentaron pasar los bultos como equipaje de mano pero no coló y los mandaron a labodega. A la llegada les tocó pasar por caja. No ocurrió lo mismo con ningún equipaje de mano de la otra especie de viajeros, mochilas ligeras y no tan ligeras, no maletas.</span><div><br></div><div>Aunque sea la ciudad más grande de Kirguistán, Osh se ve desde el cielo como un cúmulo de pequeños círculos iluminados con luz tenue. Aterrizar en Osh a las 4 de la mañana puede parecer un trámite tranquilo propio de una ciudad tranquila. Y es verdad, allí nadie se da la más mínima prisa, para un vuelo que llega hay que aprovecharlo bien.</div><div><br></div><div>El vuelo separa bien entre primera clase y clase turista pero, por algún motivo inexplicable, los dos autobuses de clase turista recorren antes la distancia hasta la terminal, tanto que para cuando llega el de primera ya casi han terminado de organizarse en dos ventanillas los tranquilos gendarmes de inmensas e inclinada gorras de plato. No puedo dejar de mirarlas ¿Estarán pensadas para los días de lluvia? Escucho un tranquilizador comentario en español “Bromas ni una, que estos son de la escuela rusa”. Decido hacerlo bien y no reírme de la gorra. Verdad es que no tiene cara de querer hacer amigos, pero también es verdad que son las 4 de la mañana. Pues estos serán de la escuela rusa, pero es difícil organizarse tan mal. Consiguen que aunque hemos ido llegando paulatinamente estemos todos apiñados asomándonos a ver cuándo empiezan. Y sin reírnos nada. Y mira que las gorras no ayudan a la marcialidad. El previsible conflicto con los de primera se ve que se solucionó por la puerta de atrás y que los ordenadores a las 4 no merece la pena encenderlos, si para un avión que llega mejor la mirar la foto despacito y si no conocen el país te preguntan dónde está. Se ve que los gendarmes de gorra ancha son menos aficionados al fútbol que el resto de habitantes del país, quienes inmediatamente que respondes España empiezan a recitar Barcelona, Madrid, resto de equipos de primera división, seguidos de los nombres de las principales estrellas del mundillo. En vez de eso los gendarmes preguntan ¿España? Y tú sacudes la cabeza de arriba a abajo. Cuando se acercó mi turno me concentré bien en poner cara de esta gorra la he visto yo un montón de veces, a pesar de ello, sonreí ¡Idiota! El gendarme me premió con no preguntarme por el país por tercera española consecutiva (¡Putada semejante gorra!).</div><div><br></div><div>Una vez pasada la espesa comprobación, los dos tipos humanos nos fuimos amontonando cerca de la única cinta transportadora a esperar las no-maletas facturadas o requisidas. Cuando se acaba con los pasaportes se empieza con los bultos, para qué precipitarse si estamos en un país tranquilo. Bien amontonaditos escuchamos un ruido por atrás, se abre una puerta y empiezan a meter los bultos a empujones. Rápidamente el pasaje se organiza, abrimos un pasillo por el que ir deslizando las no-maletas pero, claro, en la sala llena a testemonete no cabían ni los inmensos petates de los montañeros ni los inmensos bultos de los kirguisos. Éramos demasiados para hacer una fila y enseguida se estableció un conflicto territorial entre las puertas, el improvisado pasillo y los montones de bultos de los grupos de montañeros y de familiares. Días después, demasiado tarde para ahorrarle el trabajo descubrí que Raúl formaba parte de un nutrido grupo de montañeros de Valencia y por eso recogía todos los petates negros. Por eso y no porque fuera personal del aeropuerto encargado de agilizar aquello. Como recogía tantos bultos y estaba después de mi en la fila me dediqué a empujarlo todo en su dirección, para despejar aquello. El hombre me miraba, me pareció que un poco mal, pero no dijo nada, por prudencia o porque no sabía que hablaba español. Espero que no me guarde rencor.</div><div><br></div><div>Por fin reunimos nuestros aproximadamente 150 kilos de equipaje y nos enfilamos para que la corriente nos metiera en el embudo humano que pugnaba por atravesar la puerta, intentando neutralizar los ataques kirguisos de familias enteras que se habían dividido el trabajo de pagar lo no facturado, recoger los bultos y ponerse en la cola. Sólo he tenido oportunidad de observarlo en el aeropuerto pero la gente de Kirguistán tiene un ímpetu y un descaro generalizado para colarse en las filas asombroso en un pueblo descendiente de nómadas. Se cuelan por grupos enteros y a presión, como si el lugar les correspondiera por derecho. Y si no, se meten del revés, como si nada. Y lo mismo da si es para embarcar, pasar el control de pasaportes o salir del aeropuerto. En el resto del viaje no participé en ningún amontonamiento más pero es difícil que esa habilidad se adquiera sin entrenar. Incluso, en una ocasión, el ímpetu kirguiso me dejó caída de lado sobre el petate. A la señora de delante se le caía una de las pocas trolleys sobre mis piernas cada vez que la soltaba para hacerle sitio a alguien de su familia que venía con otro bulto más ¿Sería una estrategia para inmovilizar a la de atrás?</div><div><br></div><div>Me vengué, la verdad con regusto, y según llegué al arco me atravesé a todo lo ancho con el petate de ruedas y la mochila a la espalda hasta que me tocó el turno. El gendarme parsimonioso me miró desde debajo de la gorra, comprobó los números en billete y equipajes y desbloqueé el tapón.</div><div><br></div><div>Cuando atravesamos la puerta de llegadas, una hora y media después, a las 5:30 hora local, había amanecido. Nos esperaba Igor, que habla inglés y ruso, ni una palabra en común, y quien ante mi cara estupefacta, se echa sobre un solo hombro los 22 kilos de uno de los petates, con la espléndida sonrisa de quien levanta una copa para brindar: Bienvenidos a Kirguistán.</div><div><br></div><div><br></div></div>]]></description>
			<pubDate>Mon, 10 Aug 2015 08:58:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?aterrizaje-en-osh</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/00000000A</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[UNA NORMA NO NATA, LOS DESIERTOS EN LA CHINA O EL ERROR DE CAROLINA BESCANSA]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=Sin_categor%C3%ADa"><![CDATA[Sin categoría]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_000000009">La imposibilidad de la comunicación me aflige. La desigualdad me aflige. Y los desiertos. Los desiertos también me afligen porque son incomunicables, inaprensibles. Cuando una multitud se vuelve hacia alguien esgrimiendo el que “es que tú has dicho” siento un vacío de soledad. Puedes estar en medio de un millón de personas, pero estás sola. La escucha humana se detuvo. Por eso me considero su hermana, comparto con ella, con Carolina Bescansa, el probable error de considerar que la defensa del aborto libre no tiene capacidad de movilización política. De movilización política en general porque, aunque a través del control de la fertilidad de las mujeres se controle la libertad de todos, ellos parecen no haberse dado cuenta. Lo que no quiere decir que no afecte, fundamentalmente, a la libertad.<div><br></div><div>Porque a mi se me desgarran las entrañas con la idea de parir y criar sin desearlo. Se me desgarran las entrañas con la idea de venir al mundo no siendo deseada y puede que nunca querida. Pero también se me desgarran las entrañas con el desierto. Con los desiertos. Con la soledad de todos los desiertos.</div><div><br></div><div>Los desiertos…esos lugares hostiles para la vida humana. Esos lugares donde la vida humana es difícil. Como los espacios de ocio de los grandes almacenes donde multitud de hombres hacen lo imposible para ignorar cómo los hijos que nacieron a través de los cuerpos de la mujeres con las que pagan a medias la hipoteca condicionan sus vidas, mientras paga, junto a la entrada de la película Disney, la consabida ración de ñoñez rosa para su niñita y de violencia para su machito ¿Cuántos hijxs habrían tenido? ¿Por qué no hablan del aborto?</div><div><br></div><div>Esos lugares donde la vida huma es difícil. Como la salida de los colegios donde atropelladas madres «trabajadoras» , que conducen sólo para la ocasión, hacen servicio de recogida y reparto de niñxs por estaciones que aún diferencian entre el rosa y el azul. Ellas piensan, desencantadas, que esto es la igualdad, mientras asoma una esperanza a destiempo: algunos, también atropellados, padres que quieren cuidar ¿Cuántxs hijxs habrían tenido? ¿Cabrían todos en un coche? ¿Y en una jornada? ¿Por qué no hablan del aborto?</div><div><br></div><div>Esos lugares donde la vida huma es difícil. Como las asambleas políticas, tan marimachadas. Ojo, no olvidar la armadura aunque sea entre afines, que nunca o casi nunca, es entre iguales. Y bla, bla, blas. Y rebla,bla, blas. Y requetebla, bla, blas. Y parece que la vida no existiera más allá de las ideas y los discursos ¿Cuántos hijxs tienen? ¿Dónde están? ¿Qué están haciendo las mujeres con las que comparten hipoteca? ¿Qué ocurre con la libertad de esos hombres cuando las mujeres con las que comparten hipoteca no pueden decidir sobre su maternidad? ¿Por qué no hablan del aborto?</div><div><br></div><div>Esos lugares donde la vida humana es difícil. Los probadores de Zara. Lugar de convivencia intergeneracional siempre que exista, claro está, contención en la talla. Mujeres uniformadas en un margen de 36 a 44 de factoría en Tánger, pero no nos engañemos, suspensas siempre a partir de 38. Deseos etiquetados de realidad prêt-à-porter ¿Cuántas seguirían contenidas después de seis partos no deseados? ¿Cuántas podrían girar la etiqueta? ¿Por qué no hablan del aborto?</div><div><br></div><div>Mientras tanto, en las concentraciones continúan las mismas pesadas. Firmando autoinculpaciones por abortos realizados en cuerpos y almas de mujeres que no están allí, que no hablan de ello en el desayuno, ni cuando desaprueban con disgusto la arruga que les hace el pantalón candidato al armario. Mujeres que comparten hipoteca con hombres que se creen libres porque eligen equipo. Y ahora voy y me entero por El mundo,- que no es otra cosa que un diario errático es decir, que desconoce dónde le conducen sus pasos-, que igual el gobierno aborta «el gallardonazo». Y no me lo creo. Y me dan ganas de reír. Y de llorar. Y no me lo creo. Soy como por la mi desconocida China. Contengo al menos nueve desiertos de los que nada se, ni siquiera el nombre. Hasta pensaba que el de Gobi estaba en África…</div><div><br></div><div>Trabajamos, trabajamos pra nosotras y para todos y, sin embargo, somos mujeres en la sombra. Me lo señaló una vez mi madre, que tanto trabajó de niña en el campo, señalándome a las mujeres en la esquina de un cuadro de siega. «Míralas, siempre ahí en la sombra». Pasan los años y &nbsp;seguimos ahí, en la sombra del entendimiento social, como si nuestros cuerpos, nuestras vidas, nuestro ser nada tuvieran que ver con lo que importa.</div><div><br></div><div>Será éste un nuevo logro agridulce de las mujeres feministas para el común, porque ellas, las otras, muchas de las mujeres que abortan por derecho, no han estado en las calles, ni siquiera han hablado de ello en los desayunos, los probadores, en la puerta de los colegios. Porque ellos, los hombres, hasta los que dicen querer un mundo más justo, olvidan con frecuencia que estuvieron unidos por el ombligo a una hembra. Olvidan que no existe la vida sin mujeres. Será por eso que habitamos lugares donde la vida humana es difícil. Será por ello que la oposición a la pérdida de la libertad de decidir sobre el nacimiento no tiene capacidad de movilización política. Será por espejismo vital que parece una cuestión de maternidad y no de nacimiento. Será por espejismo vital que parece que sólo se somete al cuerpo de las mujeres y no a la libertad de todas y cada una de las personas. Será por espejismo vital que parece no haber engendradores ni sustentadores involuntarios.</div><div><br></div><div>Tan seco es el desierto patriarcal y capitalista que quiere subordinar la vida al dinero y al poder. Tan seco y tan grande es el deierto que nos habita que parece lo contrario de lo que es ¿Por qué no hablamos del aborto a cualquier hora, en cualquier sitio y con cualquiera? La prohibición del aborto es un arma de destrucción masiva de la libertad individual y social, no una afrenta a las mujeres. A pesar de ello, la libertad de decidir sobre el nacimiento será. SERÁ del feminismo para el común, como desiertos tiene la China.</div><div><br></div><div class="imTACenter"><img class="image-0" src="http://latontalaloma.es/images/una-norma-no-nata.jpg"  title="" alt=""/><br></div><div><br></div></div>]]></description>
			<pubDate>Tue, 23 Sep 2014 08:56:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?una-norma-no-nata,-los-desiertos-en-la-china-o-el-error-de-carolina-bescansa</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/000000009</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[CIERRAN LA PUERTA]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=Loma_tras_loma"><![CDATA[Loma tras loma]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_000000008">Era un hombre de costumbres. Le bastó un día para darse cuenta de que nosotras también.<div><br></div><div>A diario, antes de hacer su servicio como conductor de autobús, cenaba en el restaurante Zambahua.</div><div><br></div><div>En este restaurante, que sin embargo nadie nos había recomendado, nos concedieron un trato de favor nada más entrar: nos frieron papas, actividad reservada para los fines de semana y único menú vegetariano disponible en la “ciudad”.</div><div><br></div><div>En el segundo día consecutivo de la papa (papas fritas para cenar, locro de papas para almorzar, sembrados de papas mires para donde mires) que, como mujeres de costumbres que somos y porque no había otro, acabamos en el restaurante Zambahua, él dedujo “Pues van a pedir una cerveza”. Efectivamente, esa era nuestra intención. Pero como él se le dijo a la cocinera, camarera y única trabajadora del local, para contrariarlo esperamos un poco, justo hasta que se fuera. Y es que nos tenía negras.</div><div><br></div><div>Ese día, el segundo, habíamos llegado unos minutos tarde, algo del todo impropio en las personas de costumbres. El hombre no podía esperarse hasta la hora de “recogeros” -como él se refería a irnos al hostal de su propiedad donde nos alojábamos- sin faltar a su obligación con el autobús. Incansable, insistió una vez más (cien veces cien, o un millón) “Cierran la puerta cuando se vayan”.Laguna de Quilotoa</div><div><br></div><div><img class="image-0 fright" src="http://latontalaloma.es/images/cierran-la-puerta.jpg"  title="" alt=""/>Hay cosas que no alcanza la vida para entenderlas. Alguna razón habrá, digo yo, para ser tan cansino. ¡¿Seguridad?! No creo. Porque digo yo, que si todo el mundo sabe que somos españolas; que hemos ido a Quilotoa andando, obcecadas en no subir en camioneta a pesar de estar asfaltado y costar un dólar los 11 kms; que si el conductor y hasta el campesino que ha recogido la camioneta quince curvas más arriba saben dónde nos alojamos, también sabrán de sobra que la puerta que da a la escalera de su hostal abre y cierra con resbalín…¿no?</div><div><br></div><div> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Foto: Laguna de Quilotoa. Toñi Ramírez.</div><div><br></div></div>]]></description>
			<pubDate>Thu, 11 Sep 2014 08:52:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?cierran-la-puerta</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/000000008</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[LO QUE SEA QUE SEA]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=Sea"><![CDATA[Sea]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_000000007">Ansiedad, angustia, ataques de pánico<div><br></div><div>o lo que sea que sea esto,</div><div><br></div><div>eso.</div><div><br></div><div>Aparecen sin invitación una vez,</div><div><br></div><div>o poco más.</div><div><br></div><div>Basta para naufragar</div><div><br></div><div>en el miedo fundado de tener miedo infundado.</div><div><br></div><div>Es un síntoma sin coartadas.</div><div><br></div><div>Es un síntoma que no admite el disimulo.</div><div><br></div><div>Nada te impide respirar</div><div><br></div><div>nada justifica la sequedad insaciable de tu paladar</div><div><br></div><div>Nada impide una siesta apacible</div><div><br></div><div>Y lo sabes</div><div><br></div><div>Sea lo que sea que sea</div><div><br></div><div>no tiene causa externa</div><div><br></div><div>No admite disimulo</div><div><br></div><div>No hay otro lugar donde mirar</div><div><br></div><div>Como un canasto de trapos revueltos</div><div><br></div><div>sólo un poco sucios,</div><div><br></div><div>nada trascendente a simple vista.</div><div><br></div><div>Y lo sabes</div><div><br></div><div>Sea lo que sea que sea</div><div><br></div><div>está ahí</div><div><br></div><div>y es tan potente</div><div><br></div><div>que ahoga</div><div><br></div><div>las más grandes ganas de vivir…</div><div><br></div><div>Sin motivo</div><div><br></div><div>Simplemente</div><div><br></div><div>En lo que cabe en un casi nada.</div><div><br></div><div> </div><div><br></div><div>Los argumentos cansan</div><div><br></div><div>no puede ser tan complejo</div><div><br></div><div>lo que simplemente ocurre</div><div><br></div><div> </div><div><br></div><div>Empiezo la inspección:</div><div><br></div><div> </div><div><br></div><div>Saco un trapo de cocina</div><div><br></div><div>que no se quedó bien en su último lavado.</div><div><br></div><div>Contiene manchas</div><div><br></div><div>de no se sabe qué restos.</div><div><br></div><div>Me recuerda la imposibilidad</div><div><br></div><div>de ser inmaculada sin lejía.</div><div><br></div><div>No obstante, lo volveré a lavar.</div><div><br></div><div> </div><div><br></div><div>Saco un calcetín</div><div><br></div><div>por infalible estadística, impar</div><div><br></div><div>¿Habrá un limbo para los calcetines</div><div><br></div><div>desaparecidos sin dejar rastro?</div><div><br></div><div> </div><div><br></div><div>Saco la ropa negra</div><div><br></div><div>que sólo puedo mezclar con la de montaña,</div><div><br></div><div>imperturbable a la mezcla de colores</div><div><br></div><div>de puro sintética.</div><div><br></div><div> </div><div><br></div><div>Mira,</div><div><br></div><div>aquí hay algo más sucio.</div><div><br></div><div>Lo saco con la pinza de precisión de mis dedos,</div><div><br></div><div>lo sostengo a la altura de los ojos.</div><div><br></div><div>Me quitó las gafas que me ayudan a definir el horizonte</div><div><br></div><div>Fijo, atentamente, la mirada en lo que está cerca</div><div><br></div><div>y…</div><div><br></div><div>no es para tanto:</div><div><br></div><div>El trapo que se cayó en el caldo de las verduras asadas</div><div><br></div><div>hará tres días.</div><div><br></div><div> </div><div><br></div><div>Continúo el escrutinio,</div><div><br></div><div>saco los trapos de colores</div><div><br></div><div>que, desde que existen las toallitas,</div><div><br></div><div>ya se pueden lavar todos con todos.</div><div><br></div><div> </div><div><br></div><div>…Nada destacable</div><div><br></div><div> </div><div><br></div><div>Y sin embargo el canasto de mi ropa sucia</div><div><br></div><div>¡huele!</div><div><br></div><div>Sea lo que sea que sea</div><div><br></div><div>está dentro</div><div><br></div><div>y no admite disimulo.</div><div><br></div><div>Serán los sobacos de las camisetas,</div><div><br></div><div>o la ansiedad</div><div><br></div><div>o la angustia</div><div><br></div><div>o los ataques de pánico</div><div><br></div><div>o lo que sea que sea eso</div><div><br></div><div>a lo que no le basta con tener aire.</div><div><br></div></div>]]></description>
			<pubDate>Tue, 05 Aug 2014 08:48:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?lo-que-sea-que-sea</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/000000007</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[SI ESCRIBIERA, HOY]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=Sin_categor%C3%ADa"><![CDATA[Sin categoría]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_000000006">¿Y si por vivir más de 90 años correspondieran 9 días de fiestas mortuorias? Porque no sé los demás pero es como para que el finado esté de fiesta. Casi cien años de vida es como para acabar bien harto, me digo yo que tengo 44 y ya no entiendo casi nada. 27 años de cárcel y 9 días de entierro, menos mal que esto último le ha pillado muerto.<div><br></div><div>Mira que estaba de vacaciones en la Sierra de Grazalema, sin tele, sin radio y sin guasap. Libre, pensaba, de la infopolución. Aún así la primera noticia llegó a la carrera durante un raid de montaña en el que colaboraba como voluntaria “neutralizando el tiempo”, justo antes de que los participantes se precipitaran 62 metros rapel abajo. Lo diría alguno de entre la horda de señores en calzón largo y ceñido que huyen despavoridos de la esclavitud de la rutina de la semana hasta caer esclavos de esta otra rutina de fin de semana, la de superarse a si mismos al límite de las propias fuerzas. Madiba lo dijo durante su discurso de investidura como presidente “Aun así, somos conscientes de que el camino hacia la libertad no es sencillo.”. Y si no, que se lo pregunten a estos que huyendo de la rutina se los comen las lesiones.</div><div><br></div><div>La percepción del mundo es un inmenso collage particular. Cuando seguimos la información de cerca se nos olvida que sólo son retazos. Me declaro atea del conocimiento, ninguna milonga informada que te cuenten te conduce a la verdad. Así que me compuse mi somero collage con una imagen resbalada de una tele de bar a la hora de un desayuno y lo que contó una amiga a la que pedí que me cotilleara las noticias.</div><div><br></div><div>En la tele montones de personalidades públicas abarrotaban un estadio de fútbol en una imagen codificada por la lluvia al más puro estilo Canal+: todo el mundo quería estar allí. Obvia pornografía. Al final de la noticia mostraban otro montón de estadios completamente vacíos: a quienes no les importaba salir en la foto dijeron adiós desde sus casas, pues menuda estaba cayendo. No eran Obama y Raúl sonriéndose sin que eso quiera decir nada.</div><div><br></div><div>¿Obama, un líder negro emocionando a la audiencia? ¡Venga ya! Ni esquizofrenia ni porras, estoy convencida de que al traductor de signos le hizo el encargo el finado de que tradujera lo que de sinceridad tenían las palabras de todos los mandatarios. Y ese fue el resultado, nada de nada ¿Es que a nadie le ha dado vergüenza invocar los derechos de la comunidad sorda para condenar a esta persona? ¿Dónde está la presunción de inocencia? Y tal vez es desproporcionado pero me salta la alarma de esta frase de las Palabras de despedida: perdonar pero no olvidar “Pienso también en aquellos en los que infundió un falso sentido de superioridad para justificar su falta de humanidad hacia los demás”.</div><div><br></div><div>¿Se había estudiado Obama los discursos de investidura y despedida de la presidencia de Sudáfrica? Sabrá entonces que no son necesarias las muchas palabras (Muchas menos de 800 ;-)) para conmover las almas. Ese mercenario del poder que tanta decepción nos ha traido perdió otra oportunidad única para aplicar las palabras de Marianne Williamson, citadas durante el discurso de investidura:</div><div><br></div><div>“Y cuando permitimos que nuestra propia luz brille, inconscientemente le damos permiso a la otra gente para que haga lo mismo.</div><div>A medida que nos liberamos de nuestro propio temor, nuestra presencia automáticamente libera a los demás”.</div><div><br></div><div>Y ahí, en la foto, salen líderes haciéndose una foto, igualito que adolescentes aficionados al twenty, bajo la mirada de institutriz Rottenmeier de Michelle “ObamabonitocuandolleguemosacasatevasaenterarporponermeenevidenciadelantedetodoelMundohaciéndotefotosconunamacizacualquiera”, la maciza cualquiera en cuestión resultó no ser una becaria y ni siquiera una funcionaria del tres al cuarto. Berlusconi, por supuesto, mirándole el culo, que el muerto al hoyo y el vivo al bollo. Su toma de posesión fue el 10 de mayo de 1994 y a la vez que pedía una realidad de la que toda la Humanidad se sintiese orgullosa también pedía a la Humanidad su apoyo para la erradicación del sexismo. Sólo cabe esperar que esa foto no corresponda a la Humanidad, y sí a la humanidad, porque diecinueve años después resulta que no cabe ni un tópico sexista más en una instantánea a la vez que acecha un peligro nuevo: el descrédito de las élites sin que haya una alternativa de democracia real que disuelva los intereses de los poderosos. En el teatro del mundo no se puede ser espectador. Claro que ¿cómo hace una para sentirse libre si te tocan años de cárcel por reclamar una sociedad justa? ¿O si te toca la pobreza y la exclusión? ¿O si te toca la muerte? Releo el verso de Marianne Williamson</div><div><br></div><div>“Hemos nacido para manifestar la gloria de Dios que se halla en nosotros.</div><div>No en algunos de nosotros está en todos”.</div><div><br></div><div>Y lo confieso, se me abre un abismo bajo los pies, porque reparo en que es cierto, mi “temor más profundo es que tenemos poder más allá de toda medida”.</div><div><br></div><div>Si escribiera, hoy, escribiría de Nelson Mandela, para desearle que descanse en paz de los avatares de la historia, para darle las gracias y para recordar su deseo, que es patrimonio de la Humanidad y nos hace tanta falta como siempre:</div><div><br></div><div>“Que haya justicia para todos. Que haya paz para todos. Que haya trabajo, pan, agua y sal para todos. Que cada uno de nosotros sepa que todo cuerpo, toda mente y toda alma han sido liberados para que puedan sentirse realizados. Nunca, nunca jamás volverá a suceder que esta hermosa tierra experimente de nuevo la opresión de los unos sobre los otros, ni que sufra la humillación de ser la escoria del mundo. Que impere la libertad. El sol jamás se pondrá sobre un logro humano tan esplendoroso. Que Dios bendiga a Africa. Muchas gracias”.</div><div><br></div><div> </div><div><br></div><div>Aquí se reproduce el discurso de la toma de posesión: <a href="http://www.caracol.com.co/noticias/internacional/paso-a-la-historia-el-emotivo-discurso-de-posesion-de-nelson-mandela-en-1994/20130624/nota/1921412.aspx" target="_blank" class="imCssLink">http://www.caracol.com.co/noticias/internacional/paso-a-la-historia-el-emotivo-discurso-de-posesion-de-nelson-mandela-en-1994/20130624/nota/1921412.aspx</a></div><div><br></div><div>Y a sus Palabras de despedida: perdonar pero no olvidar: &nbsp;<a href="http://elpais.com/diario/1999/06/16/opinion/929484003_850215.html" target="_blank" class="imCssLink">http://elpais.com/diario/1999/06/16/opinion/929484003_850215.html</a></div><div><br></div></div>]]></description>
			<pubDate>Wed, 25 Dec 2013 09:43:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?si-escribiera,-hoy</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/000000006</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[ACERCA DE LA VERIFICACIÓN DE LA VIDA]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=Loma_tras_loma"><![CDATA[Loma tras loma]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_000000005">Mírame, lo relajadita que estoy, el día después de contrastar que sigo viva. Es que estas cosas, aunque lo parezcan, no siempre son evidentes. Tú puedes andar y todo pero eso no significa, necesariamente, que estés viva. Me refiero a después de un traumatismo, a si tienes, por ejemplo, un accidente en la moto, te hacen radiografías, te recuperas de las lesiones y te dan el alta, trabajas y esas cosas. Pero todas esas evidencias científicas no demuestran, necesariamente, que estés viva. Sólo demuestran que puedes andar.<div><br></div><div>A mi me dan igual los nombres, la verdad. Probablemente sea lo más diferente a una coleccionista que pueda existir. Hace unos días no sabía que Weissmies era considerada la montaña más hermosa (y alta) de los Alpes Peninos…con sus 4 mil y no sé si 23 metros. Y es lo que me ha devuelto la calma. Esta paz que me hace no desear ningún movimiento brusco, ningún esfuerzo. Compruebo con satisfacción el movimiento de mis pulmones: respirar es delicioso, simplemente. Noto el movimiento de las costillas. Noto si aprieto o no la barriga. Noto que no tiene tensión. No necesito nada más, a la vez empiezo a sentir en las tripas que la próxima vez puede estar demasiado lejos.</div><div><br></div><div><img class="image-0 fright" src="http://latontalaloma.es/images/acerca-de-la....jpg"  title="" alt=""/>También he empezado a recorrer otro camino, que me resulta muy difícil: el de compartir. Es condición necesaria. Un coleccionista de 4 miles, al que no parece interesarle aprender nada de la montaña. Un guía que necesita otra profesión porque esta no le cabe ni el la vida ni en la edad. Juntos cultivan el discutible arte de los tópicos machistas. A ellos debo haber podido intentarlo. Aquí no vale mi pequeño mundo de personas escogidas (salvo Ale, menos mal) Si quiero estar tengo que aprender a negociar lo innegociable…porque soy una yonqui, lo sé. Una que consume poco pero que es totalmente dependiente. No puedo explicar por qué la vida no me parece tal sin esto. No tengo ninguna meta. No tengo ningún motivo. No lo puedo explicar porque ni siquiera lo entiendo. Sólo lo siento y me identifico con la sensación de conquistar lo inútil, o tal vez sea al revés, que soy conquistada por lo inútil.</div><div><br></div><div>La noche anterior a la subida pasé mucha calor y tuve sueños preciosos. Primero estaba en una fiesta de antiguos estudiantes y aclarábamos un malentendido con Inma que nos había regalado una camiseta y estaba dolida porque no le habíamos dicho nada. Es que no la habíamos recibido no que fuésemos una panda de desagradecidxs. Después Rocío pintaba flores en los márgenes de los sobres, al final de las guirnaldas, porque era «Lo único que podía hacer».</div><div><br></div><div>Durante la subida me propuse que no me pesara demasiado la consigna del guía de «no estar totalmente segura», no fuera a cagar el ascenso del coleccionista, que ya llevaba un montón invertido. Por supuesto, el ambiente no me invitaba a confiarle mis dudas sobre la propia existencia ni sobre si la esponja que acolchaba mi tobillo sería suficiente para soportar la bota rígida. Y no sé por qué me vino a la memoria Pilti (Gracias, gracias, gracias) que me decía cuando intentaba seguir el paso de los 5 tíos a la Custodia con las raquetas, aquella noche que se abrió a la luna llena después de cenar, «Pero disfruta». Y disfruté y el cuerpo no me falló. Ni aunque el guía se negara a parar el tiempo necesario para desencordarme y mear durante la subida. Esto ofreció a lxs aspirantes a cumbre, que venían detrás y elevaban su mirada anhelante hacia lo más alto, la dudosamente épica imagen de mi culo desnudo en la cumbre mientras me aliviaba, por fin, afianzada en el único trozo en el que no me iba a despeñar. Lamento haberles arruinado la imagen pero es que no podía más.</div><div><br></div><div>El día parecía elegido por venta catálogo, sin nubes y sin viento. Subió mucha gente. También yo, por mi particular camino amarrado circustancialmente al de otros tres. Al de Ale también. Es una montaña que, las más de las veces, no se asciende por si misma sino para aclimatar en el camino hacia el Mont Blanc pero a mi me ha devuelto a la vida, ahora sé que de verdad puedo caminar, que no morí en el accidente.</div><div><br></div><div>Como colofón, allí, a lo lejos, asomaba el que me pone ojitos desde las fotos de los libros de montaña. Los abra por donde los abra sale él y ahora se adivina allí, a lo lejos, en el horizonte del deseo. Pedí que me hicieran una foto con el Monte Rosa detrás, semejante macizo, para mirarlo también yo.</div><div><br></div></div>]]></description>
			<pubDate>Wed, 25 Dec 2013 09:38:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?acerca-de-la-verificacion-de-la-vida</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/000000005</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[FÍN DE TREKKING]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=Loma_tras_loma"><![CDATA[Loma tras loma]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_000000004">El trekking de Santa Cruz acaba en ninguna parte. Vaquería es un caserío rectangular, con el suelo maltrecho, donde venden refrescos a los pasajerxs que esperan un incierto transporte.<div><br></div><div>César, el mulero que nos ha hecho la vida más fácil estos días, nos encomienda a un pariente con sombrero que va para Yungay y que no duda un segundo en subirse en el primer taxi para turistas que le brinda la oportunidad. Así nos vimos, con una bebida isotónica a medias, esperando el porvenir en el banquillo de madera pegado a la pared.</div><div><br></div><div>En el banquillo del otro lado de la puerta quedó un paisano, el que vendía las bebidas isotónicas, al que Toñi le preguntó:</div><div><br></div><div>– ¿A qué hora pasa el próximo para Yungay?</div><div><br></div><div>– A la una y media o dos menos cuarto</div><div><br></div><div>Nos miramos. Buscamos la hora: 10.45</div><div><br></div><div>– ¿Pasan también para Huaraz?</div><div><br></div><div>– Quién sabe…</div><div><br></div><div>Se ve que todo es posible.</div><div><br></div><div>Nos preparamos para lo peor. Saqué el libro, a ver si me da tiempo a estudiar las cosas estas de seguridad.</div><div><br></div><div>Toñi pagó cara la información sobre los horarios. Que cómo te llamas, que de dónde, que pa dónde…A fuerza de ser escueta terminó la conversación. Verbigracia granaína.</div><div><br></div><div>Pero después siguió dándole palique:</div><div><br></div><div>– A cuánto están los pasajes?</div><div><br></div><div>– 12 soles y uno o dos pasajes por la carga</div><div><br></div><div>– ¿Y Yungay para dónde está, pacá o pallá?</div><div><br></div><div>y en esto que llega una combi. Apenas 40 minutos ¿Joder, no me ha dao tiempo a estudiar ná!</div><div><br></div><div>Las combis son unas furgonetas que se llenan como la historia esa que rula por internet, donde se ponen primero las piedras grnades, después las pequeñas, después la arena y después ela gua, el café o la cerveza, depende de la versión, pero aquí lo hacen con pasajerxs y carga. Caben 12 personas detrás (adultas), si se apura y se ponen dos de espaldas al principio, 14. Delante va el conductor, quien acomoda y puede que algún pasajerx. Y una cantidad imponderable de carga arriba y dentro en el pasillo y la entrada. Son particulares que se agrupan en puntos de salida según el trayecto.</div><div><br></div><div>Esa Toñi:</div><div><br></div><div>– ¿Cuánto vale el pasaje?</div><div><br></div><div>– 15 soles</div><div><br></div><div>– ¿15 SOLEES? Si nos han dicho que eran 12</div><div><br></div><div>Y ese que se delata solo:</div><div><br></div><div>– Se lo ha dicho el arriero antes de irse…</div><div><br></div><div>– es que ha subido hoy</div><div><br></div><div>– Justo hoy ¡Qué casualidad!</div><div><br></div><div>Y a negociar el precio:</div><div><br></div><div>– Claro, como nos ves blanquitas</div><div><br></div><div>En fin, las dos cajas de madera de Perú Adventure, la bombona de gas, los dos macutos de expedición, dos mochilas, una hornilla y dos pasajeras por 40 soles (aprox 10 euros) Aún así deberían haber sido 30 o 35. Y Toñi diciendo que hace 3 años eran 2 soles…Claro que no sabía el trayecto que se avecinaba.</div><div><br></div><div>Nunca he sido tan bien recibida en un transporte público. Que de dónde sois. Que mis hijos viven en Barcelona. Que si somos puros cholos. Que si vivimos en Lima. que si vendemos el terreno que produce buen choclo. Que si fuí a Madrid en un tren en el que se dormía en la tercera planta. Que si os gusta Perú.</div><div><br></div><div>Los asientos de delante estaban ocupados por una jovenciata que no abrió la boca y dos señoras, una que tejía calceta roja y otra, la madre de los afincados en Barcelona, exploradora de las camas-ataud de los trenes españoles. Conversadoras, generosas, curiosas y risueñas. Una poseía el bolso enorme de una maga: 2 rollos de papel higiénico, bolsas de plástico de las que sacaba y en las que guardaba comida. me hipnotizaban sus idas y venidas. No sé cuántas veces nos limpiamos el polvo de la cara con sus generosos trozos de papel.</div><div><br></div><div>Las carreteras «afirmadas» son carriles y son frecuentes.Tienen servicios de mantenimiento vestidos de amarillo que también son frecuentes.</div><div><br></div><div>Esa carretera afirmada empezó a subir, a subir, a subir…a subir…¡a subir!</div><div><br></div><div>La maga del bolso dijo:</div><div><br></div><div>– Siempre cojo estas pequeñas, los autobuses me dan miedo.</div><div><br></div><div>Y esos ojos de Toñi que se abren como platos al cruzar la portezuela (collado) a 4.700 mts, junto al Chopicalqui y ver las curvas en zigzag, descender hasta LLanganuco</div><div><br></div><div>– ¡Si en estas curvas no cabe un autobús!</div><div><br></div><div>Y la tejedora que levanta el dedo &nbsp;para señalar en la siguiente curva un montón de cruces:</div><div><br></div><div>– Aquí hubo un accidente</div><div><br></div><div>– Ay, qué suerte hemos tenido de que pasara una combi primero!!!</div><div><br></div><div>Porque, además, el tráfico es frecuente, de combis y buses, que se cruzan no me preguntes cómo. La gente accidentada así es numerosa en Perú.</div><div><br></div><div>3 horas fueron de curvas y polvo. Saltando en la fila de atrás, riéndonos con la maga y la tejedora cuando los movimientos eras «bailables», observadas por los espantados ojos del nene que viajaba en brazos de su amoroso padre.</div><div><br></div></div>]]></description>
			<pubDate>Mon, 23 Dec 2013 09:19:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?fin-de-trekking</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/000000004</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[DEMOCRACIA FORMAL]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=Sin_categor%C3%ADa"><![CDATA[Sin categoría]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_000000003">(Escrito en noviembre de 2010)<div><br></div><div>Soy una funcionaria que siempre defendió la expresión “empleada pública”, incapaz de entender el follón de personal que tienen las administraciones. Oposité después de ejercer como trabajadora social más de 10 años entre empresas privadas, corporaciones de derecho público, entes promotores y asociaciones. Soy ya cuarentona y sólo hace 5 que trabajo como funcionaria.</div><div><br></div><div>Oposité por cansancio. El cansancio que produce empezar de nuevo cada vez, en proyectos con fecha de fin y sin continuidad. El cansancio que produce no saber si el siguiente empleo será peor, más temporal, peor pagado, si alcanzará para disfrutar vacaciones o si me las liquidarán. El cansancio que produce haber estudiado tanto (dos titulaciones universitarias terminadas y dos iniciadas) para trabajar sin ninguna continuidad, casi sin repercusión en la realidad social.</div><div><br></div><div>Me preparé las oposiciones como la superviviente de una derrota, dispuesta a ser una funcionaria gris, que consume el tiempo como los hombres grises de Momo. Pensaba, también yo, que lxs funcionarixs nacían con un gen vago, que sólo les encantaba desayunar y entregarse a las compras compulsivas en horario laboral. Me equivoqué, por lo menos en parte. Caí en un departamento en el que se trabajaba mucho y hasta con gusto. A pesar de que el régimen disciplinario no hay modo de aplicarlo ni aún cuando el jefe lo intenta: en personal no quieren. Tal vez empiecen por mi…</div><div><br></div><div>Un buen grupo de las compañeras, quienes ocupaban las jefaturas de servicio de delegación y de servicios centrales y hasta la delegada trabajábamos con interés y con vocación de ciudadanía aunque, es verdad, la realidad social quedaba muy lejos, allí, al otro lado del entramado administrativo. Trabajamos para acortar esa distancia. Pensaba que ser funcionaria era un entierro profesional y me encontré con lo contrario. Por primera vez podía trabajar con continuidad, con objetivos a medio plazo, sin precariedad en una profesión que me encanta, en la que tengo mucha experiencia y para la que estoy bien preparada.</div><div><br></div><div>Esto sólo puede pasar cuando quien encabeza una delegación no sólo gobierna con fines partidistas sino que ADMINISTRA. Se equivoque o no, no olvida que trabaja por el interés común. Desgraciadamente, quien tiene ésta tendencia y se obstina en ella permanece poco en el poder. “La casta” necesita gente que venga a hacer “política”, política mal entendida. De esa “política” que humilla la palabra original (o tal vez no tanto porque es verdad que los esclavos no eran ciudadanos y porque después de esto, seremos muchas más las personas con ciudadanía de 2ª</div><div><br></div><div>Esto sólo puede ocurrir cuando cada quien asume, por lo menos, una parte de su responsabilidad. La de organizar equipos, la de conocer la realidad, la de relacionarse con las asociaciones, la de proponer mejoras, las que sean que le tocan.</div><div>Cuando la administración se aleja durante años de los intereses y las realidades de la ciudadanía en dirección al beneficio de sus dirigentes y con el consentimiento de sus obrer@s desemboca en este monstruo inmanejable.</div><div>Cuando la ciudadanía no ejerce sus derechos los pierde.</div><div><br></div><div>Esto es el resultado de una sociedad que opta por el tener individual muy por encima del tener común. Tal vez porque piensa que los bienes comunes no se pueden reducir. Tal vez porque piensa que los bienes comunes son para la gente pobre y nadie quiere serlo. En la época de la opulencia hemos dejado de exigir el bien común. Si la lista de espera para la operación de hemorroides era demasiado larga o, simplemente, nos ofrecía más “garantía”, nos íbamos a “la privada”, en lugar de exigir servicios públicos de calidad, que pagábamos con nuestros impuestos.</div><div><br></div><div>La sanidad pública se ha ido deteriorando por el interés exclusivo de nuestros dirigentes en el beneficio propio y mercenario del capital (las farmacéuticas), por la apropiación indebida de guantes de látex destinados a mil usos domésticos a manos de empleadxs públic@s, funcionarios o no. Y, sobre todo, por la no exigencia de la ciudadanía de servicios públicos de calidad. Pronto será historia el mejor servicio sanitario del mundo, que lo fue siendo PÚBLICO.</div><div><br></div><div>La ejecución de todo esto habrá sido cosa de “la casta” política, simples mequetrefes al servicio de otros intereses económicos que, como marcan las leyes del mercado mundializado, continúa ahora con la disminución de los estados sociales; a quienes les pone la notoriedad, sentirse importantes, creerse poderosos.</div><div><br></div><div>En este proceso sólo los servicios públicos pueden actuar de colchón contra la pobreza. Y en lugar de crear unos servicios públicos con vocación de ciudadanía, estos “gobernantes” ponen de saldo las ruinas de la administración (y su patrimonio) para estar un pasito más cerca de quienes son realmente poderosos pero invisibles. Es la recompensa por apadrinar bancos.</div><div><span class="fs14lh1-5"><br></span></div><div><img class="image-1 fright" src="http://latontalaloma.es/images/democraciaformal1.jpg"  title="" alt=""/><span class="fs14lh1-5">Claro, que de todo esto yo no puedo saber nada. Soy una inculta que no sabe interpretar las posibles consecuencias de un decreto inmoral, una hija de campesinos que después fueron obrero y “ama de casa” (o sea: todo), que abandonaron los horizontes limpios para que ellos, mis hermanos y yo pudiésemos sobrevivir, que me eximieron del trabajo con la única condición de que estudiase, que se alegraron más que yo cuando tuve “trabajo para toda la vida”, una hija de la educación pública con dos titulaciones universitarias, una funcionaria 35 horas semanales, una ciudadana las 24 del día. Una hija de la democracia que dejará por herencia un mundo peor que el que heredó. Una funcionaria cualquiera.</span><br></div><div><br></div><div>Eso es lo que ha pasado: que por no usar nuestro derecho de exigir servicios públicos de calidad los hemos perdido, que por no usar el derecho a participar lo hemos perdido, que por no usar nuestra obligación de proteger el interés común lo hemos perdido, que por no usar la libertad de expresión la hemos perdido, que por no…. A la vez, hemos permitido que los gobernantes no cumplan con sus obligaciones, abusen de sus derechos y de toda la ciudadanía. Por no valorar lo que teníamos no lo hemos usado ni cultivado. Eso significa “democracia formal” y ese es nuestro régimen político. CUANDO NO SE USAN, LOS DERECHOS SE PIERDEN. Cuando los usamos se ensanchan.</div><div><br></div><div>Fdo: in-defensa</div><div><br></div><div class="imTACenter"><img class="image-0" src="http://latontalaloma.es/images/democraciaformal2.jpg"  title="" alt=""/><br></div><div><br></div></div>]]></description>
			<pubDate>Wed, 27 Nov 2013 09:12:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?democracia-formal</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/000000003</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[POSTALES DEL FÍN DEL MUNDO]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=Loma_tras_loma"><![CDATA[Loma tras loma]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_000000002">“Postales del fin del mundo” es un título que me hubiese encantado cosechar pero lo conocí cuando ya existía como nombre de bodega, allá por el cono sur. Alguien ya había asociado imágenes al sabor de este vino mucho antes de que el viento imperturbable nos sacudiera de los desiertos de altura de la Catamarca. En consecuencia, nos bebimos toda la uva malbec que nos dio tiempo.<div><br></div><div><img class="image-0 fleft" src="http://latontalaloma.es/images/Postales1.jpg"  title="" alt=""/> ¿Qué clase de desiertos fui a buscar allí, a esas montañas inexistentes hasta para los documentales?Los montañeros europeos de nueva generación podemos resultar hasta un pelín ridículos en según qué sitios, -las montañeras también-, con esas ropas que permiten clasificarnos por países según las marcas, inseparables de la botella de agua y agachándonos a hacer pis una media de 24 veces al día, sin esforzarnos mucho en encontrar un sitio adecuado. Total, ¿para qué? Si estás en mitad del desierto más seco del planeta. Bueno, en mitad mitad no que, al menos, por allí pasa una carretera.</div><div><br></div><div>¿Qué sentido tiene una frontera a cuatro horas de ninguna parte por lado y lado? Pero se cierra cuando la policía acaba la jornada laboral y allí quedamos unos pocos, en mitad del mundo y en mitad de la nada. Algunos con un motivo lógico, como desconocer que las fronteras en medio de la nada existen y se cierran, y otros no tanto, entonces el surtido de sinsentidos es de lo más variado.</div><div><br></div><div>Cuando acabas de perder las gafas, como me pasó a mí, puede que también pierdas el discernimiento de si tu incapacidad para aprehender (¿entender?) el mundo tendrá más que ver con tu miopía que con tu sordera. Lo cierto es que no me quedó nada claro. Si el mundo no tiene márgenes. Si la tierra es, aproximadamente, redonda. Si sólo la ves aparentemente monda, lironda y plana en la foto de un satélite ¿Qué hacemos aquí? Puede que sean delirios por la altura o espejismos del desierto o, simplemente, el efecto de andar sin gafas, pero aquella gasolinera, más desolada que la que sale en Bagdad café, estaba llena de hembras &nbsp;¿Qué hacemos aquí? Pues anda que estos..</div><div><br></div><div>Tampoco me quedó claro lo de la creación del mundo pero si fue cosa de dios, aquel trozo lo dibujó cuando estaba en la guardería. Y lo dibujó en un papel continuo, tan grande que no cabe en una cámara de televisión. Y allí estaban ellas, nosotras, yo. La mayor “casual party” de mujeres montañeras a la que haya asistido. Argentinas, alemanas, españolas. Y ellos, claro. Ellos, nosotros, yo. Despreciables puntitos de colores respirando en medio del páramo, que bien podría ser el fin del mundo. O el quinto coño. O el séptimo cielo.</div><div><br></div><div>Seguimos una diagonal, aparentemente, recta. Derecha hasta el cielo.</div><div><br></div><div>Aquella montaña coloreada por el niño dios, al filo de una carretera que bien podría no llevar a ninguna parte, fue la primera vez para un puñado de gente que, sin ninguna metáfora, fuimos allí a encontrarnos con la nada. En una torre de Babel en la que un alemán me cantaba la altitud desde que me sintió quebrarme, saldando una deuda contraída apenas dos días antes. Me derribó el viento, imperturbable. Después de haber calentado cuerpo tras cuerpo.</div><div><br></div><div>La cumbre.</div><div><br></div><div>Seis mil metros sobre el nivel del mar.</div><div><br></div><div>La nieve traida por el viento.</div><div><br></div><div>Y, puede que fuera por eso, por el viento, el horizonte que ensanchó mis pasos también se coló en mis entrañas, imperturbable. No es un horizonte cualquiera. Es un horizonte que en su inmensidad oculta la tercera dimensión, que a fuerza de tan grande parece plano. Y me habita.</div><div><br></div><div>Tiempo después, como para demostrar que la nada existe, aquellos perfectos desconocidos me enviaron una foto, una imagen fija, una postal del fin del mundo ¡Allí estaba yo!</div><div><br></div><div class="imTACenter"><img class="image-1" src="http://latontalaloma.es/images/Postales2.jpg"  title="" alt=""/><br></div><div><br></div></div>]]></description>
			<pubDate>Tue, 19 Nov 2013 09:02:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?postales-del-fin-del-mundo</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/000000002</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[TÍA, TÚ ESTÁS COLGADA]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=Sea"><![CDATA[Sea]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_000000001">En medio de un bocado japonés de tallarines con verduras aparece, infatigable, la tímida dentellada de Conciencia. Aunque nunca nadie la invita voluntariamente a comer. Para que la pava esta no se me espante, piensa Conciencia, vaya a entrar en crisis de ansiedad con horror a la evidentemente imposible apnea, apareceré en su estilo, la sentencia firme. Y la escucha decir:<div><br></div><div>– &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;“Mira Mari, que yo hablo de mí no de ti ¿eh? Que yo no tengo hijos pero tampoco encuentro el momento. Siempre hay algo que aprieta más. Ponerte a escribir es estar dispuesta al caos. Dejar que la creatividad gobierne tu vida y, claro, siempre me viene mal.”</div><div><br></div><div>Conciencia sigue atenta el recorrido de semejante pensamiento. Le gustaría, la verdad, cambiar ya de tema, que la pava tiene ya 44 cumplidos y a los 13 ya hizo algún amago de encontrar las llaves. Entonces le pareció un trabajito fácil. No podía estar más equivocada porque Ella se revolvía como gata panza arriba de la evidencia.</div><div><br></div><div>Después la escuchó contar lo de Locos de miedo, lo de aquella vez que tanto se arrebató hilando ideas sobre el miedo a la locura, en un trabajo para la universidad. ¡Esto va bien!, pensó, cuando la escuchó recordar que durante una semana no supo de dónde salían las palabras, que apenas durmió, que tampoco tuvo sueño. En aquellos días Conciencia pensó que aquella era la señal definitiva que, sin duda, Ella lo entendería. En lugar de eso tuvo que aguantarla durante meses con el ánimo desencantado. Tuvo que resignarse cuando lo único que hizo con toda esa información fue concluir que no se dedicaría a la investigación porque lo mejor de si no encajaba en ninguna disciplina ¡Pobre intelecto incomprendido! Ni siquiera reparó en que el placer insomne era la escritura. En cómo la relación entre las ideas de otros hacían aparecer en forma de pensamiento sus más hondos sentimientos. Aquella que se adueñaba de las teclas era Ella pero la desconocía.</div><div><br></div><div>Conciencia celebró la intervención de la comensal de enfrente. Terapeuta, seguro, se dijo. “Y te convertiste en el personaje de lo que escribías”. ¡Ahí, metiendo el dedo en la llaga! Contuvo un instante la respiración pero Ella nuevamente huyó por la tangente: “Sí, escribir es un estado de enajenación mental transitoria”.</div><div><br></div><div>¿Se puede ser más torpe jugando a las pistas que la pava esta? ¡Si es que lo tiene a huevo! Si Conciencia fuese más corpórea volvería los ojos al cielo y tal vez echase espumarajos por la boca. Chochoooo, ¿dónde tienes guardado ese miedo? ¿Ese del que no hablaste en tu tratado sobre la locura y el miedo pero del que te he escuchado hablar hasta por escrito?: “A mi, siempre me dió miedo la Belleza, quedarme colgada de la Belleza”.</div><div><br></div><div>Pero de nuevo la ve desvariar por ahí. Ella está encantada con su nuevo descubrimiento, el de siempre. Que la creatividad impone su dominio y te muestra quién vas siendo, quién fuiste, quién puedes ser, quién eres. Que la creatividad sólo admite matrona pero no patrón. Que cuando eres, eres y punto. Sin horarios. Sin costumbres. Sin obligaciones y sálvese quien pueda. De sobra sabe ella que escribir es un camino sin vuelta, que siempre se está por donde se pasó. Ella no quiere mirar al centro de su miedo. Al miedo a quedarse colgada de la Belleza. No recuerda en qué ojos lo vió.</div><div><br></div><div>Mira, ya está bien de darle cuartelillo a la pava esta. Se lo voy a poner por delante bien clarito, así se asfixie con la paranoia esa de que no puede respirar, o se vuelve loca de veras. Pero Santa Paciencia, siempre oportuna en sus visitas sonrió tranquilizadora: “Esta tampoco entra al trapo hoy”. Conciencia respira y recuerda que sin tiempo no hay prisa y que si ella sirve para algo es justo para dar oportunidades, tantas como Ella necesite.</div><div><br></div><div>La ve irse del restaurante japonés, tan contenta, a perder las llaves de la casa y de la moto. No sea que Creación venga este fin de semana a tomar la palabra y ya nunca sea lunes.</div><div><br></div></div>]]></description>
			<pubDate>Tue, 19 Nov 2013 07:52:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?tia,-tu-estas-colgada</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/000000001</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[UNA MESA REDONDA]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=Sin_categor%C3%ADa"><![CDATA[Sin categoría]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_000000000">Una mesa redonda, siempre. Es lo que prefiere. Redonda y despegada de las paredes. Eso permite la misma libertad de movimiento para todos los comensales. Especialmente si se trata de la parte de la familia que toca ver todos los días. En esos casos, ocupan una posición relativa distinta cada noche. La rutina, piensa, es mala aliada si alguien se sienta siempre en el lugar más cercano al lavavajillas: enseguida se establecen relaciones de poder. Ésas, que son tan malas consejeras.<div><br></div><div>Le gusta encargarse de las cenas del diario y así militar en su más firme convicción: que más allá de sobrevivir se trata de vivir. De paso evita que la cosa se resuelva con cualquier porquería y por cada quien a destiempo. Piensa, mientras pica menuditos los ajos, si no será una utopía transitar del triángulo a la circunferencia.</div><div><br></div><div>Resurrección es jueza, horas antes de encargarse de añadir amor a las ollas, imparte justicia. Justicia supuestamente basada en el principio de igualdad ante la ley y entorpecida por una profunda desigualdad social. No siempre sabe cómo combinar esos ingredientes para que el resultado sea digerible. Lo que sabe es que siempre va de arriba a abajo. Es en ese deseo de igualdad en el que se funda su inquebrantable preferencia por una mesa redonda.</div><div><br></div></div>]]></description>
			<pubDate>Tue, 19 Nov 2013 07:44:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?una-mesa-redonda</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/000000000</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[MARDITO PARNÉ]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=Sea"><![CDATA[Sea]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_00000001A"><blockquote><div>Un añito se cumple hoy de que, sin comerlo ni beberlo, un coche me tirase de la moto sin</div><div>querer y sin notarlo. Un añito en que, sin comerlo ni beberlo, lo previsiblemente fatal se</div><div>saldó con un esguince y quemaduras leves.</div><div><br></div><div>Y con la ansiedad perra que me hizo sentir que no podía respirar donde -por más</div><div>contaminación que haya- era evidente, hasta para mí, que sí se podía. El 24 de junio</div><div>boqueaba en el aire de la tarde, sin motivo aparente y perdí el abandono del sueño, tenía</div><div>miedo de que mi cuerpo no pudiese respirar solo cuando dormía, como si requiriese un</div><div>gran esfuerzo. Me amenaza con poder ocurrir en cualquier momento. Respirar es</div><div>mecánico, mientras funcionamos bien, pero vivir no.</div><div><br></div><div>Soy consciente y festejo esta prórroga que vivo aunque no se diferencia en nada de la</div><div>que se vive a cada instante con respecto al anterior. Es mentira, se diferencia en que fue</div><div>&amp;quot;traumática&amp;quot;. El azar me hizo caer y sin embargo vivir. Sin más secuelas que una</div><div>esponjilla en los tobillos cuando camino, tres esconchones en mi cuerpo descolorido y la</div><div>permanente amenaza de que un día no pueda respirar. Me aterra morir asfixiada. No por</div><div>accidente o de cualquier otra forma sino por falta de aire. Pero bueno...ya me ocurría</div><div>antes. Sólo que ahora estoy tanteando el misterio.</div><div><br></div><div>El encontronazo también me enredó en el engranaje del &amp;quot;sistema&amp;quot; con el que intento</div><div>mantener relaciones de cortés vecindad. Tuve que tratarme con la seguridad social</div><div>porque fue accidente laboral y esa es la mutua que yo tengo. Tuve que tratarme con dos</div><div>compañías de seguros, una que prolongó el plazo hasta el límite, otra que lo consintió, la</div><div>primera que intentó pagar menos por negarme a adelantar el dinero, la segunda que lo</div><div>consintió. Me metí en un juicio porque no importó nada que fuese una persona. Salvo el</div><div>médico forense cuando le tocó nunca nadie preguntó ¿Cómo estás? y yo me pregunto</div><div>¿Cuál es la valoración económica de "Me parece que no puedo respirar. No puedo dormir.</div><div>Tengo miedo y no lo entiendo"?</div><div><br></div><div>Hoy, en el aniversario de mi no muerte me han llamado del juzgado, que podía pasar a</div><div>por la parte de indemnización que no está recurrida (Me tocó un juez sustituto, que no ha</div><div>estudiado oposiciones para juez y entonces no se sabía la de estos casos, que es que</div><div>cuando hay un atestado policial no es necesario acreditar la propiedad de la moto) Las</div><div>compañías de seguro nunca pierden, sólo he querido que ganen menos a costa de mi</div><div>salud, y mi trabajito me está costando. La última es que los bancos tampoco. No me dan</div><div>el dinero en efectivo y para todo lo demás tengo que pagar ¡para cobrar el dinero que me</div><div>corresponde! Reclamación al canto. Y mañana más...Aquí va pa toa su mala sombra</div><div><br></div><div><a href="http://www.youtube.com/watch?v=Wv5dh8v7mDs" target="_blank" class="imCssLink">http://www.youtube.com/watch?v=Wv5dh8v7mDs</a> .</div><div><br></div><div>Sobrevivimos en un mundo que existe a pesar de las personas. En medio de un sistema</div><div>que se defiende de la justicia para con las personas ¿Qué tendrá el poder? Esa parte</div><div>mezquina del &amp;quot;alma&amp;quot; la tendremos todxs, supongo, pero afortunadamente me rodeo de</div><div>gente que intenta ampliar su luz.</div><div><br></div><div>El encontronazo también me trajo mil cosas deliciosas y la aparente paradoja de la</div><div>tranquilidad en que no se puede posponer nada y la aceptación de que no da tiempo a</div><div>todo. Gracias a quienes hacéis el control de calidad del funcionamiento de mis pulmones</div><div>según la norma ESO y pico del sistema AMOL. Os quiero, que ni se compra ni se vende...</div><div><br></div><div>Que esta noche me voy a celebrarlo y de paso a aullarle a este gobierno inconsciente (o</div><div><span class="fs14lh1-5">complaciente) de que son esbirros del mardito parné, que también es el cumple mes del</span><br></div><div>15M, cursa con luna llena y nos transformamos en ciudadanxs lobx</div></blockquote></div>]]></description>
			<pubDate>Wed, 15 Jun 2011 07:44:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?mardito-parne</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/00000001A</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[MERHABA]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=De_viento"><![CDATA[De viento]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_000000018"><div>Merhaba (aunque suena algo así como mahraba), es “hola” en turco.</div><div>Aquí han saltado 3 semanas</div><div>Mi cuerpo inaugura el otoño.</div><div>Es decir, se desprende sin remedio de la frondosidad del pasado que ya no ocurre.</div><div>No quedan abejas ni gorriones en la parra.</div><div>Sólo esperpénticos racimos-envase de uvas huecos.</div><div>También para ellos pasó el verano</div><div>El otoño por estas latitudes (o longitudes) tardará aún un poco en ser espléndido,</div><div>lentamente irá dando la bienvenida al imperio del color,</div><div>anunciando la pausa previa a la resurrección.</div><div>No es tiempo aún para dormir.</div><div>Han pasado tantas cosas.</div><div>Han entrado tantas cosas en mi menguado cuerpo.</div><div>Los miro, los reconozco: ¡Me gustan tanto mis muebles azules a ráfagas!</div><div>Sí, me gusta volver.</div><div>Últimamente me sorprende eso.</div><div>El pico de un gorrión me llama, aprovecha las últimas uvas, esas que están tan abajo.</div><div>Me gusta este lugar que me recibe. Que se llama presente. Presente continuo.</div><div>Antesdeayer la vuelta no existía. Avanzaba, descubrimiento tras descubrimiento.</div><div>Pocas veces de puntillas y algunas bastantes a culadas, hasta arrastrándome.</div><div>En Turquía hay mucho desierto. Mucho. Pero mucho desierto diferente ¿por qué</div><div>pienso que en los lugares donde la vida necesariamente es simple no hay lugar para la</div><div>diversidad? Desierto no es uno, o casi ninguno. Desiertos son miles.</div><div>Merhaba</div><div>Amanece el otoño</div><div>Los 10 cms de infinito mar continúan al fondo</div></div>]]></description>
			<pubDate>Sun, 23 Sep 2007 07:28:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?merhaba</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/000000018</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[BÓVEDA DEL INSTANTE]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=De_viento"><![CDATA[De viento]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_000000017"><blockquote><div>En algunos momentos asoma a lo consciente,</div><div>a través del eco,</div><div>la eternidad del momento</div><div>Cuando algo “resuena en la bóveda del instante”</div><div>esa vibración indica que lo que ocurre se expande</div><div>sin comprensión</div><div>o sin sentido desde mis límites,</div><div>a partir del origen</div><div>Igual que el universo</div><div>En un movimiento mucho más allá del yo,</div><div>que casi lo ignora,</div><div>dejándole apenas una cierta sensación de inquietud</div><div>despistando a la razón</div><div>¿qué?</div><div>En algunos momentos aplasta lo consciente</div><div>a través de un remolino sin ecos</div><div>ensordecedor</div><div>en el que el yo se niega</div><div>a no hablar de tu a tu con el universo,</div><div>como si tuviera algo que decir,</div><div>con sentidos más allá de los límites</div><div>a partir del origen</div><div>Burlando a la razón</div><div>¿qué?</div><div>La gran diferencia es saber que vivo</div><div>aunque todos los acontecimientos</div><div>ocurren al azar</div><div>para mis límites razonables</div></blockquote></div>]]></description>
			<pubDate>Mon, 13 Aug 2007 07:25:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?boveda-del-instante</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/000000017</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[QUIERO IRME]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=De_viento"><![CDATA[De viento]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_000000016"><blockquote><div>Apenas unos minutos para darme cuenta</div><div>Quiero irme</div><div>Tengo sed de montaña</div><div>Necesidad de dar un golpe de estado</div><div>De salirme de las coordenadas</div><div>De ser yo tiempo y espacio</div><div>Seis o siete días de caminar</div><div>Todo mi ser se condensa en una gota</div><div>deseosa de tierra</div><div>en un grano de trigo</div><div>que rueda por un surco</div><div>cercano a 100 m de sombra</div><div>todo mi ser se dispersa en un cuerpo errante</div><div>en pos de un alma que lo acompaña</div><div>sin lugar a donde ir</div><div>sin lugar a donde volver</div><div>sin casa sin calles sin ruido</div><div>…sin ruido</div><div>en nada</div><div>con todo</div><div>celebrando la inmensidad alrededor</div><div>sin planes</div><div>sin objetivos</div><div>sin rumbo</div><div>con mapas y un lápiz</div><div>esta vez con un libro</div><div>de un loco al que le pone caminar sobre la línea de los 3000</div><div>y Chantal en el baúl</div><div><br></div><div>a recostarme en el viento</div><div>que nos mece</div></blockquote></div>]]></description>
			<pubDate>Fri, 29 Jun 2007 04:29:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?quiero-irme</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/000000016</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[CÓDIGO DE BARRAS]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=De_viento"><![CDATA[De viento]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_000000023"><div>Una puesta de sol, como si fuera a quedarse</div><div>a quedarse colgada en ese tiempo inmóvil</div><div>que da paso al final de otro día.</div><div>He tardado años en volver a correr. En el alcornocal las zapatillas me llevaban por 28</div><div>kilómetros a ninguna parte. Los troncos eran como como un código de barras en</div><div>movimiento, como un túnel móvil, un movimiento sin paisaje.</div><div>Durante 4 horas los pensamientos pasaban como la vegeación (Te los presento:</div><div>alcornoques, quejigos, madroños, brezos) Los giros, algunos, descubrían el mar.</div><div>Calculaba hasta el anochecer, a veces me equivocaba un poco, hasta la noche. Luego</div><div>volvía al mundo de dimensiones soportables al que me había ido a vivir.</div><div>Cuando volví al descampado ya no pude correr, es polvo entre dos carreteras.</div><div>Me resistí lo que pude cuando el entrenador me dijo: correr o correr.</div><div>No lo entiende, que esta ciudad huele a tubo de escape y a mierda de perro. Que el</div><div>descampado no huele porque el polvo te tapona la nariz. Que no me importaría correr el</div><div>tiempo que quiera pero no soporto el paisaje. Me ha preguntado si me pasa también en</div><div>los ascensores (¡¿Se corre en los ascensores?!). Que por qué soy tan anarquista (¡¿?!!) Y</div><div>que no, que no hay alternativa para los grupos musculares, que ni nadando, ni en bici, ni</div><div>en elíptica ¡JOÉ, que es una mieeeeerda el aire! ¿Puedo correr sin respirar? ¿Y sin</div><div>mirar?… Bueno, vale, lo intento de nuevo.</div></div>]]></description>
			<pubDate>Thu, 31 May 2007 10:17:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?codigo-de-barras</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/000000023</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[EXTRAÑAMIENTO]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=De_viento"><![CDATA[De viento]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_000000021"><div class="imTACenter">Es extraño,</div><div class="imTACenter">no acabo de identificar qué ha pasado</div><div class="imTACenter">Ya no espanto al gato peludo,</div><div class="imTACenter">me he dado cuenta de que me gusta que viva en el patio, aunque huela mal.</div><div class="imTACenter">Me resisto a cortar los sarmientos,</div><div class="imTACenter">que se me enredan en la cara y en el cuerpo cada vez que cruzo esos cuatro metros.</div><div class="imTACenter">Me asalta: “En las ramas bajas están las hojas nuevas”</div><div class="imTACenter">(No sé qué importa pero casi no voy a poder remontar las escaleras para tender la ropa)</div><div class="imTACenter">Me encantan mis cosas que antes consideraba rarezas:</div><div class="imTACenter">no tener cortinas,</div><div class="imTACenter">comer en la cocina,</div><div class="imTACenter">el gusto por lo viejo,</div><div class="imTACenter">ser feliz porque no tengo que aparcar,</div><div class="imTACenter">yo qué sé, me caigo bien.</div><div class="imTACenter">Se me ha desatado un nudo que no era original,</div><div class="imTACenter">intento adivinar por qué me amarró.</div></div>]]></description>
			<pubDate>Wed, 30 May 2007 10:14:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?extranamiento</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/000000021</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[ETERNO RETORNO]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=De_viento"><![CDATA[De viento]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_000000022"><div>Eterno retorno al lunes</div><div>La nieve no requería crampón pero la montaña tenía ganas de ser anfitriona</div><div>Ni caso hicimos de las preicciones y nos fuimos a pie de monte</div><div>No hay que fiarse hasta última hora, igual nos deja</div><div>Nos dijo: “Gracias por no char cuenta de mis amenazas, vais a ver lo rebonita que soy.</div><div>Luminoso descenso al Picón por un barranco de órdago,</div><div>debajo del sol, con viento suave</div><div>La nieve sonaba a candela recién prendida al pisar</div><div>Temor: nos podemos perder con niebla en la cresta,</div><div>contando de tres mil en tres mil,</div><div>flanqueados por nubarrones amenazantes</div><div>“Si quisiera os ibais a enterar”</div><div>Pero no quiso</div><div>Caminamos en medio de un cráter de nubes</div><div>hasta las palas de nieve-tobogán,</div><div>con risa recién nacida</div><div>Al final de la última un regalo:</div><div>en vez de una bola, una caracola,</div><div>un movimiento espiral dibujado por mi pie al azar.</div><div>Con la maravilla se aleja el riesgo de desorientación</div><div>Pisamos piedra</div><div>Nubes altas, nubes bajas</div><div>Nos agasaja tirando la casa por la ventana,</div><div>nieva y nieva hasta el borde del granizo,</div><div>sólo hasta alfombrar de encaje blanco,</div><div>y al final el río y el viento con olor a piornos en flor</div><div>Tres o cuatro horas sobre el agua sobrante del río Trevélez se llevaron todo resquicio de</div><div>ansiedad.</div><div>Resultado: reventaos. Catorce horitas, más dos de furgoneta taxi, una más de caminata a</div><div>media noche para que viésemos al Picón con su toquillita de nubes resbalándole hasta la</div><div>barbilla, con los pies recocidos, sin cenar y sin más ambición que descansar.</div></div>]]></description>
			<pubDate>Mon, 28 May 2007 10:15:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?eterno-retorno</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/000000022</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[¿POR QUÉ LO HACES? (Caminar 101 Kms.)]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=De_viento"><![CDATA[De viento]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_00000001E"><div>El círculo de mi cuerpo es:</div><div>la primera vez, “Soy capaz”;</div><div>la segunda vez, “También sola”;</div><div>la tercera vez, “Toca por entrenar”.</div><div>Son mentira.</div><div>Semejante barbaridad sólo puede lesionar.</div><div>Sí, entrena la capacidad para sufrir.</div><div>Sabes que tu cuerpo puede más allá pero, una vez que lo sabes ¿Por qué repetir una y</div><div>otra vez?</div><div>El dolor me resulta incomprensible ¿Da algo que no se pueda conseguir por otro camino?</div><div>Es inútil. Entonces, ¿por qué nos alerta?...¿para qué cuando no tiene remedio?</div><div>Siempre elijo para medirme, para superarme, la resistencia: hasta hacerme consciente de</div><div>la vida simple. Hasta que puedo sentir el latido de mi corazón en todo el cuerpo. Hasta</div><div>que puedo escuchar las gracias de mi sangre cuando respiro. Hasta que percibo que lo</div><div>que mantiene viva, simplemente, ocurre. Es maravilloso.</div><div>Antes de eso simplemente, puedo:</div><div>Caminar 60 kms después de que el mundo desaparezca bajo una intensa luz blanca y</div><div>amarilla, próxima al desmayo por calor, que puedo porque a mis amigas no les importa su</div><div>meta si yo no puedo ponerme en pie.</div><div>Sentir las diferencias del silencio entre la media tarde, el ocaso y la noche.</div><div>Escuchar esos pájaros, tan poco respetuosos a la hora de dormir.</div><div>Mirar con arrobo el cielo que deseé para mi vida, sin perderlo.</div><div>No contar los kilómetros hasta que llegue al 56.</div><div>Sorprenderme por lo que he visto y amado mil veces...un millón de veces.</div><div>Ignorar que amanecerá mientras camino, aunque no puede ser de otra forma.</div><div>Correr cuando hace ya mucho rato que apenas puedo caminar.</div><div>Considerar superación una tontería.</div><div>Saber la vida simple más allá de lo absurdo,</div><div>que formas parte de la vida simple</div><div>¿Por qué lo haces por qué lo haces por qué lo haces?</div><div>porque sí</div></div>]]></description>
			<pubDate>Wed, 16 May 2007 10:09:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?-por-que-lo-haces---caminar-101-kms--</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/00000001E</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[LUNES]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=De_viento"><![CDATA[De viento]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_000000020"><div class="imTACenter">He vuelto de un camino con principio y fin, creía yo,</div><div class="imTACenter">pero caminando, 101 kilómetros en Ronda.</div><div class="imTACenter">Mi cuerpo no me odia pero me guarda rencor:</div><div class="imTACenter">“Cabrona, ¿Por qué me haces esto?</div><div class="imTACenter">Horas de dolor pidiéndote que pares,</div><div class="imTACenter">desde la advertencia, pasando por la súplica hasta llegar a la exigencia.</div><div class="imTACenter">Y tú, oídos sordos”</div><div class="imTACenter">Los límites siempre están más lejos.</div><div class="imTACenter">Más allá del dolor. Más allá de las señales. Más allá de la prudencia.</div><div class="imTACenter">Durante el día,</div><div class="imTACenter">una calor que pesa pero rebota en el suelo,</div><div class="imTACenter">que te asa por arriba y por abajo,</div><div class="imTACenter">que te seca por dentro.</div><div class="imTACenter">Durante la noche,</div><div class="imTACenter">una inmensa belleza que está ahí,</div><div class="imTACenter">aunque no te pares a mirarla.</div><div class="imTACenter">Es contigo y es sin ti.</div><div class="imTACenter">No me odia</div><div class="imTACenter">porque sabe que siento un profundo agradecimiento</div><div class="imTACenter">de que nunca se rompa cuando me lleva más allá.</div><div class="imTACenter">Porque sabe que los centros necesitan dar un paseo</div><div class="imTACenter">metidos en la mochila.</div><div class="imTACenter">Este lunes mi cuerpo está relleno de plomo.</div><div class="imTACenter">Mi mente no tiene ninguna inquietud.</div><div class="imTACenter">Lunes soliviantado,</div><div class="imTACenter">luz y fuerza que entran por la ventana</div><div class="imTACenter">arrancando los papeles de las paredes.</div></div>]]></description>
			<pubDate>Mon, 14 May 2007 10:13:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?lunes</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/000000020</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[DE VIENTO]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=De_viento"><![CDATA[De viento]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_00000001F"><div>El viento, que está hecho de lo mismo que nos conforma.</div><div>Abro la ventana para que entre, acompañado por el deseo de un instante de silencio, que</div><div>no se cumple.</div><div>Cierro los ojos para evocar un sonido de hojas vivas, de alcornocal que se despereza, que</div><div>sriempre está ahí.</div><div>El viento, que está hecho de lo mismo que hay en todas partes.</div></div>]]></description>
			<pubDate>Tue, 08 May 2007 10:11:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?de-viento</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/00000001F</guid>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[ACTO FUNDACIONAL]]></title>
			<author><![CDATA[Latontalaloma]]></author>
			<category domain="http://latontalaloma.es/blog/index.php?category=Sea"><![CDATA[Sea]]></category>
			<category>imblog</category>
			<description><![CDATA[<div id="imBlogPost_00000001D"><div class="imTACenter">Dame sombra espesa</div><div class="imTACenter">donde poderme cobijar.</div><div class="imTACenter">Dame sombra lila</div><div class="imTACenter">de una mujer de verdad.</div><div class="imTACenter">Si es una vida en la sombra</div><div class="imTACenter">poderla disfrutar.</div><div class="imTACenter"><br></div><div class="imTACenter">Ya no hay delfines en el mar.</div><div class="imTACenter">Quieren ser artistas y cantar;</div><div class="imTACenter">quieren ser modelos, deslumbrar;</div><div class="imTACenter">quieren ser estrellas y brillar;</div><div class="imTACenter">quieren ser la luz: iluminar.</div></div>]]></description>
			<pubDate>Tue, 05 Jan 1993 11:06:00 GMT</pubDate>
			<link>http://latontalaloma.es/blog/?acto-fundacional</link>
			<guid isPermaLink="false">http://latontalaloma.es/blog/rss/00000001D</guid>
		</item>
	</channel>
</rss>