El trekking de Santa Cruz acaba en ninguna parte. Vaquería es un caserío rectangular, con el suelo maltrecho, donde venden refrescos a los pasajerxs que esperan un incierto transporte.
César, el mulero que nos ha hecho la vida más fácil estos días, nos encomienda a un pariente con sombrero que va para Yungay y que no duda un segundo en subirse en el primer taxi para turistas que le brinda la oportunidad. Así nos vimos, con una bebida isotónica a medias, esperando el porvenir en el banquillo de madera pegado a la pared.
En el banquillo del otro lado de la puerta quedó un paisano, el que vendía las bebidas isotónicas, al que Toñi le preguntó:
– ¿A qué hora pasa el próximo para Yungay?
– A la una y media o dos menos cuarto
Nos miramos. Buscamos la hora: 10.45
– ¿Pasan también para Huaraz?
– Quién sabe…
Se ve que todo es posible.
Nos preparamos para lo peor. Saqué el libro, a ver si me da tiempo a estudiar las cosas estas de seguridad.
Toñi pagó cara la información sobre los horarios. Que cómo te llamas, que de dónde, que pa dónde…A fuerza de ser escueta terminó la conversación. Verbigracia granaína.
Pero después siguió dándole palique:
– A cuánto están los pasajes?
– 12 soles y uno o dos pasajes por la carga
– ¿Y Yungay para dónde está, pacá o pallá?
y en esto que llega una combi. Apenas 40 minutos ¿Joder, no me ha dao tiempo a estudiar ná!
Las combis son unas furgonetas que se llenan como la historia esa que rula por internet, donde se ponen primero las piedras grnades, después las pequeñas, después la arena y después ela gua, el café o la cerveza, depende de la versión, pero aquí lo hacen con pasajerxs y carga. Caben 12 personas detrás (adultas), si se apura y se ponen dos de espaldas al principio, 14. Delante va el conductor, quien acomoda y puede que algún pasajerx. Y una cantidad imponderable de carga arriba y dentro en el pasillo y la entrada. Son particulares que se agrupan en puntos de salida según el trayecto.
Esa Toñi:
– ¿Cuánto vale el pasaje?
– 15 soles
– ¿15 SOLEES? Si nos han dicho que eran 12
Y ese que se delata solo:
– Se lo ha dicho el arriero antes de irse…
– es que ha subido hoy
– Justo hoy ¡Qué casualidad!
Y a negociar el precio:
– Claro, como nos ves blanquitas
En fin, las dos cajas de madera de Perú Adventure, la bombona de gas, los dos macutos de expedición, dos mochilas, una hornilla y dos pasajeras por 40 soles (aprox 10 euros) Aún así deberían haber sido 30 o 35. Y Toñi diciendo que hace 3 años eran 2 soles…Claro que no sabía el trayecto que se avecinaba.
Nunca he sido tan bien recibida en un transporte público. Que de dónde sois. Que mis hijos viven en Barcelona. Que si somos puros cholos. Que si vivimos en Lima. que si vendemos el terreno que produce buen choclo. Que si fuí a Madrid en un tren en el que se dormía en la tercera planta. Que si os gusta Perú.
Los asientos de delante estaban ocupados por una jovenciata que no abrió la boca y dos señoras, una que tejía calceta roja y otra, la madre de los afincados en Barcelona, exploradora de las camas-ataud de los trenes españoles. Conversadoras, generosas, curiosas y risueñas. Una poseía el bolso enorme de una maga: 2 rollos de papel higiénico, bolsas de plástico de las que sacaba y en las que guardaba comida. me hipnotizaban sus idas y venidas. No sé cuántas veces nos limpiamos el polvo de la cara con sus generosos trozos de papel.
Las carreteras «afirmadas» son carriles y son frecuentes.Tienen servicios de mantenimiento vestidos de amarillo que también son frecuentes.
Esa carretera afirmada empezó a subir, a subir, a subir…a subir…¡a subir!
La maga del bolso dijo:
– Siempre cojo estas pequeñas, los autobuses me dan miedo.
Y esos ojos de Toñi que se abren como platos al cruzar la portezuela (collado) a 4.700 mts, junto al Chopicalqui y ver las curvas en zigzag, descender hasta LLanganuco
– ¡Si en estas curvas no cabe un autobús!
Y la tejedora que levanta el dedo para señalar en la siguiente curva un montón de cruces:
– Aquí hubo un accidente
– Ay, qué suerte hemos tenido de que pasara una combi primero!!!
Porque, además, el tráfico es frecuente, de combis y buses, que se cruzan no me preguntes cómo. La gente accidentada así es numerosa en Perú.
3 horas fueron de curvas y polvo. Saltando en la fila de atrás, riéndonos con la maga y la tejedora cuando los movimientos eras «bailables», observadas por los espantados ojos del nene que viajaba en brazos de su amoroso padre.